Verdades sobre tu cuerpo

Les adelanto algunas consideraciones que ciertos lectores me han llegado a agradecer; es decir: han agradecido que sus parejas leyeran algún fragmento mío -que casualmente dejaron a la vista- donde apunto estas ideas y algunas más.

Calentar motores

El cuerpo sigue a la mente. Si la activas, éste se pondrá alerta; si la relajas, él lo hará. Ya dicen que “si dejas el sexo tres meses, él te dejará tres años” y, por el contrario, si la erotizas, todo el cuerpo se predispondrá al sexo. Hay que ponerse en situación como paso previo para disfrutar. La libido de cada persona (ojo, con “b” y sin tilde), su apetito sexual, viene determinado genéticamente pero, por supuesto, éste se puede ver alterado por infinidad de circunstancias que debemos tener en cuenta para abordar problemas como la anorgasmia y otras situaciones (disfunción eréctil, por ejemplo). Me permito señalar algunas: consumo de alcohol y drogas (incluyo medicamentos, como los psicofámacos…), por estrés, ansiedad, agotamiento físico y mental, así como por haber experimentado situaciones de abusos sexuales o de violación, de violencia con parejas previas, sufrir malformaciones, alteraciones hormonales, etcétera. Para “activar” el deseo hay distintos métodos, ya hablaremos de ellos.

Esa lengua…

La piel es nuestro órgano más extenso y todo el cuerpo es una zona erógena. Ante semejantes evidencias, parándonos a pensarlo, nos desbordamos: se nos acumula el trabajo… Que no cunda el pánico: las manos, los brazos, la lengua, la pelvis, las piernas, etc., al cabo de un rato se agotan y se entumecen. Sin embargo, a la lengua esto no le sucede. Si Uds. fueran Mr Big, por ejemplo, les diría: “Sé consciente de que es tu músculo más potente y úsala para algo que no sea hablar…”. Lo cual nos lleva a la siguiente gran verdad: ninguna mucosa debe acariciarse en seco y cualquier estimulación será más intensa si va acompañada de un extra de lubricación.

En sexo, no siempre 2 + 2 = 4

Por desgracia (y por suerte) el sexo no es una ciencia exacta. Si escuchamos “tal cosa funciona” o “o debes hacer tal postura porque les gusta” es porque existe cierta tendencia o porque la mayoría de los testimonios a los que hemos tenido acceso apuntan datos en un sentido u otro. Como base, no está de más conocer ciertos básicos –como que nuestro el clítoris equivale al glande masculino- pero, la realidad es que cada persona es única y será en la faceta sexual donde se manifiesta toda la riqueza de la biodiversidad. Cada pareja sexual es un mundo. Le enseñaremos cosas, las aprenderemos, modificaremos nuestras técnicas para sincronizaros y demás. Cada vagina es distinta, como lo es cada pene, así como los gustos y preferencias, filias y fobias de sus respectivos dueños. Solución: hablen Uds. con su pareja, pregunten, observen, imiten…