Promiscuidad

Promiscuidad

Para la RAE Promiscuidad es: <<Convivencia y relaciones sexuales desordenadas de una persona con muchas otras>> y Promiscuo/a <<persona que mantiene relaciones sexuales con otras varias, así como de su comportamiento, modo de vida, etc.>>.

Pregunto: ¿Cuántas son “varias” o “muchas”? ¿Cómo de “desordenada”? ¿Cuentan todos los CQQ (Coitos con Quien Quieras) de la vida entera o nos limitamos a inventariar los de una franja de edad? El libre ejercicio de la sexualidad del diccionario resulta inconcreto y peyorativo, por opuesto al valor religioso de la castidad, en especial para la mujer (bueno, y para Mr Big también, según su versión absolutamente falta de credibilidad); la táctica difamatoria del “yo no soy de ésas”, elimina a la rival como futura madre intachable de los hijos de alguien (¿será por eso “ellos hacen una y cuentan veinte” y ellas “callan como p***”?). Esto opera justo al revés si sólo se busca sexo: mejor una “fácil”. El concepto, sin embargo, está asociado a la práctica de relaciones sexuales con diferentes parejas o grupos sexuales. Se trata, por lo tanto, de una noción opuesta a la monogamia (vinculada al mantenimiento de relaciones con una única pareja). La promiscuidad puede darse tanto entre los seres humanos como en los animales. Pero si la RAE no nos “gusta”, menos lo hará la definición que da la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece que la promiscuidad tiene lugar cuando un sujeto tiene más de dos parejas sexuales en menos de seis meses -me abstengo de comentar…-. Dicha acepción, de todas formas, no es exacta ya que la idea de promiscuidad puede variar con el tiempo y según las culturas.

Según datos científicos, ellos:

• Son el doble de propensos que las mujeres a mantener relaciones ocasionales o a tener amantes.

• Un encuentro sexual puntual resulta satisfactorio, su autoestima se refuerza y lo olvidan fácilmente.

• El instinto de procrear está grabado en su ADN. En su inconsciente buscan fecundar masivamente.

• El cerebro masculino separa sexo y amor. Para ellos el sexo puede ser sólo sexo, no sienten culpabilidad ni se hacen reproches al día siguiente.

• Son más proclives a “contarlo” después a sus amistades que las mujeres.

Ellas buscan sexo esporádico si:

– Su testosterona está disparada (infrecuente; menos del 20% de las mujeres).

– Cuando ovula, por instinto, busca buenos genes para su posible descendencia (del día 13º al 15º del ciclo es más proclive a tirarse al clásico “cachas”).

– Por problemas de autoestima causados por la falta de amor y carencias afectivas.

– Por ego: para demostrar que aún “cotiza” en el mercado.

– Para comprobar el potencial y la compatibilidad de alguien como pareja.

– Para conseguir algo que quiere.

Las motivaciones masculinas para tener sexo esporádico son otras. El hombre busca diversidad en sus parejas, placer y satisfacción física. Si surge una oportunidad de sexo ocasional raro será que la rechacen (sólo si hay riesgo. Y defino “riesgo”: contraer una ETS, acabar en un divorcio carísimo, crearse fama de “mujeriego”). Su facilidad para enrollarse con cualquiera, sean desconocidas o hasta con las que les caen mal, nos desconcierta porque una mujer siempre conserva unos criterios mínimos a la hora de bajarse las bragas, incluso con un extraño. Ya dicen “ella busca un porqué y él sólo busca dónde”.

Conclusión: tras una relación ocasional, en la mujer subyace una motivación más profunda que el mero placer físico. Ellos saben que muchas usan el sexo para lograr beneficios y que siempre están abiertas a una oferta mejor.

*Espero que sea de su interés estos fragmentos de un artículo que escribí recientemente y que se publicó en El Periódico, para responder a una e-consulta. Gracias por seguir leyéndome.