Incrementum

Anoche asistí a la función de MATADERO, Incrementum. La obra recrea la situación tan frecuente como incómoda de solicitar un aumento de sueldo, y asistir de primera mano a las distintas posibles consecuencias, a la supervivencia en el cínico mundo de la empresa y revela la naturaleza de víctima que adquirimos al caer en tela de araña que es el organigrama.

Dirigida y adaptada por Sergio Peris-Mencheta, en el lapso de 1h. y 15 minutos sin descanso, encontré uno de los guiones más originales que recuerdo. Si bien los primeros diez minutos son de querer escapar (logré sentirme como los hombres cuando se quejan de que las tías no paramos de hablar, completamente saturada de voces femeninas hablando deprisa en un tono insufrible), admito que salimos asombradas. La tertulia post-teatro que mantuve con cuatro de mis trescientas íntimas amigas -es mi muletilla, no es que no recuerde que ya he usado esta expresión- se centró en el unánime aplauso al uso de las repeticiones y a la impecable ejecución, sin trabarse ni cometer equivocaciones: una frase mal dicha o el cambio de una palabra lo habría estropeado todo… El texto, lleno de ironía y firmado por Georges Pérec, se potencia por la entonación y la velocidad con que las seis actrices uniformadas lo recitan e interpretan; hay también un músico, que nadie se me ofenda. Si están en Madrid, no duden ir a verla, están hasta el 31 de julio.

Y que qué tiene esto que ver con el sexo: ¿acaso alguien no se ha sentido bien jodido en la oficina? Hay temas que no caducan.