Un debate informado sobre la renta básica universal

La Cátedra Economía y Sociedad de La Caixa, que dirige el profesor José Luis García Delgado, viene desde hace años organizando debates de gran interés, tanto por la relevancia de los temas tratados, como por la calidad de los conferenciantes. Ayer dedicó una de sus sesiones a debatir sobre los fundamentos y la viabilidad de una Renta Básica Universal (RBU). Los profesores Luis Ayala (Universidad Rey Juan Carlos) y José Antonio Noguera (Universitat Autònoma de Barcelona) fueron los encargados de analizar la polémica propuesta.

Tras asistir al informado debate, mis conclusiones personales (de las que soy el único responsable) son las siguientes. La propuesta de implantar una RBU en sentido estricto, es decir, sin exigir ningún requisito de renta o imponer ninguna otra condición para recibirla, resulta totalmente inviable. Algunas de las estimaciones realizadas sitúan su coste en los 190.000 millones de euros anuales, equivalentes a 19 puntos del PIB. Esto en un país que lleva años luchando sin éxito para rebajar el déficit público hasta el 3% del PIB. Los posibles desincentivos al trabajo, difíciles de cuantificar pero probables, tampoco deberían olvidarse.

Existen, sin embargo, otras propuestas viables cuyo nombre es parecido, pero que tienen un significado distinto. En ellas, se exige demostrar una situación de necesidad y/o cumplir otros requisitos, más o menos estrictos, a cambio de la renta recibida. Veamos las tres principales.

Las Rentas Mínimas de Inserción son la modalidad existente en la mayoría de países de la Unión Europea y en España (siendo competencia de las Comunidades Autónomas). Se trata de prestaciones condicionadas estrictamente, tanto respecto a la ausencia de rentas alternativas  como a las conductas exigidas a los receptores para mantenerla; proporcionan a cambio una protección que suele ser poco generosa.

Una segunda opción consiste en la implantación de una Renta Garantizada. En ella, se mantienen las condiciones de renta para acceder, pero se eliminan (o relajan sustancialmente) las condiciones de conducta exigidas al perceptor. Existen experiencias internacionales basadas en este enfoque, aunque escasas. Han solido ir unidas a coberturas muy superiores a las proporcionadas por las Rentas Mínimas.

Un tercer tipo de políticas, para el que también existen experiencias internacionales, son los Créditos Fiscales para trabajadores con bajos salarios. Estos complementos salariales limitan su efecto a personas que estén trabajando, excluyendo al resto, y suelen articularse en relación con el sistema impositivo. Un peligro, en este caso, es que puedan funcionar como una subvención pública a los bajos salarios.

Diversos partidos españoles (PSOE, Cs, Podemos en sus propuestas menos maximalistas) han planteado en los últimos tiempos iniciativas que siguen alguna de las tres líneas anteriores. Su coste estimado oscila entre los 6.000 y los 10.000 millones de euros, cantidades asumibles.

Por todo lo anterior, en vez de centrar el debate en una propuesta utópica como la RBU, tendría más sentido avanzar pragmáticamente en la mejora gradual de lo existente. La línea lógica de avance consistiría en ampliar las Rentas Mínimas, exigiendo requisitos de renta menos estrictos (que amplíen su cobertura y las hagan compatibles con otros ingresos), además de ampliar su cuantía. Aunque permaneciesen en manos autonómicas, debería garantizarse una cobertura similar, o al menos una cobertura mínima, en todas las Comunidades. Las medidas anteriores podrían reforzarse con otras, como una prestación universal por hijo a cargo, que ayudaría notablemente a combatir la pobreza infantil y fomentaría la natalidad.

Convendría también organizar más debates de calidad, como el protagonizado ayer por los profesores Ayala y Noguera. Según las encuestas, los ciudadanos suelen mostrar un apoyo mayoritario a la propuesta de una Renta Básica Universal, cuando se les pregunta únicamente por ella; los resultados, sin embargo, cambian dramáticamente al incluir información sobre las subidas de impuestos necesarias para financiarla.