La campaña electoral económica ya ha comenzado

Nuevos datos han ido añadiendo sucesivas pinceladas al bosquejo de la situación económica y presupuestaria que vivimos. El cuadro que va emergiendo resulta cada vez más preocupante. Como es sabido, España incumplió en 2015, de nuevo, el objetivo de déficit acordado con Bruselas. La desviación ha sido considerable, de cerca de un punto del PIB (unos 10.000 millones de euros). El deseo del 4,2% del PIB se ha trastocado en la dura realidad del 5%. Desde que ese dato se hizo público, los acontecimientos se han ido precipitando.

En el Consejo de Política Fiscal y Financiera, celebrado con carácter deliberativo para analizar la situación, se puso de manifiesto el virtual estado de rebelión autonómica en el que vivimos (aunque casi todo el mundo prefiera ignorarlo y mirar para otro lado). Junto al previsible caso catalán, incluso Comunidades gobernadas por el PP se rasgaron las vestiduras por los duros sacrificios que se les piden y nunca han realizado (ni piensan realizar). Las Comunidades Autónomas pretenden unánimemente hacer creer a la ciudadanía que todos y cada uno de los infinitos euros que gastan los dedican a comprar medicinas para los enfermos graves que están en los hospitales. ¡Vivir para ver!

Las indignadas quejas autonómicas llaman aún más la atención porque el único recorte en firme que el ministro Montoro ha anunciado (de 2.000 millones) afecta únicamente a la administración central, pese a que suele ser de las más cumplidoras.

Ayer, el ministro de Economía daba cuenta del Programa de Estabilidad que enviará a Bruselas, con las proyecciones macroeconómicas revisadas a la baja. La previsión de déficit público sube del 2,8% al 3,6% del PIB en 2016 y del 1,4% al 2,9% en 2017.El PIB crecerá menos: un 2,7% este año y un 2,4% el próximo. La tasa de paro prevista para 2016 sube dos décimas y para 2017 tres. Por cierto, esta revisión de las previsiones ha ido acompañada de un nuevo e intolerable desplante a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que no ha podido emitir su informe en el plazo legalmente establecido, pues no ha recibido la información que precisa para hacerlo.

Este nuevo cuadro macroeconómico implica incumplir, tanto este año como el próximo, los objetivos de déficit público acordados con la Unión Europea. Parece que España pedirá, como mínimo, un año más de plazo para situar el déficit público por debajo del 3% del PIB. Si se aprobase, sería la cuarta prórroga desde el inicio de la crisis. Repito, la cuarta. Algo difícil de conciliar con la queja de que Europa nos está asfixiando.

La ventaja evidente de la prórroga, en caso de confirmarse, sería evitar un duro y repentino ajuste, casi imposible de realizar, al nuevo Gobierno que algún día cabe suponer se constituya; el inconveniente, que el equilibrio de las cuentas públicas se siga posponiendo indefinidamente. En 2015 no se logró el objetivo, pese al fuerte crecimiento del PIB. Es una tarea que urge emprender, independientemente de los acuerdos con Bruselas, porque la deuda pública española ha superado en febrero el 100% del PIB. Asciende ya a 1.081.327 millones de euros, según los datos del Banco de España. Se trata de la mayor cifra de la serie histórica.

Entre tanto, los principales partidos mantienen un clima electoral permanente, que no favorece ni los diagnósticos claros, ni las propuestas creíbles, para abordar la situación presupuestaria. Aunque es el propio Gobierno quien más méritos acumula para encabezar, como en ocasiones precedentes, el desbocado pelotón electoralista.

Coincidiendo con el empeoramiento de las previsiones de déficit, con la ralentización del crecimiento, con la necesidad de negociar una nueva prórroga que acepte Bruselas... acaba de anunciar el inmediato y urgente pago a los funcionarios de la administración central de la mitad de la paga extra no abonada en 2012. Por supuesto, el que eso pueda suceder justo antes de unas elecciones es mera coincidencia. De esta forma, queda inaugurada oficialmente la nueva campaña electoral. ¡Que den comienzo los Juegos!