Flexitariano: ¿salud o moda?

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El término flexitariano, flexivegetariano o flexivegano está de moda y nace para aquellas personas que quieren seguir una dieta vegana pero sin renunciar a pequeñas cantidades de carne, huevos o pescado de vez en cuando. Es decir, esos vegetarianos que lo hacen por convicción para ayudar a los animales y el medioambiente, pero que son incapaces de no probar de por vida la carne y el pescado ya sea por placer o por salud.

De este modo obtienen los beneficios que aporta la carne y el pescado en el cuerpo y que no pueden conseguirse solo comiendo vegetales, cereales y legumbres o con suplementos alimenticios como la vitamina A, B, D y K, cobre, cromo, ácido fólico, hierro, magnesio, potasio, selenio y zinc. Las proteínas de origen animal se descomponen en aminoácidos, que el sistema utiliza para reparar las diferentes partes del cuerpo como los músculos, el sistema inmune, las hormonas, el sistema nervioso y los órganos.

Existe mucha gente que ha intentado dejar de comer carne para respetar la vida animal pero se han visto obligados a seguir comiéndola bien por la costumbre o por la imposibilidad de encontrar comida que no tenga proteína y que sea sabrosa y variada.

Para ellos es la dieta flexivegetariana. Vegetariana de forma habitual pero pudiendo comer carne, huevos o pescado de vez en cuando, lo que facilita mucho comer fuera de casa.

Es cierto que ser vegano es toda una filosofía de vida que va mucho más allá de la alimentación. Como por ejemplo, no vestirse con ropa procedente de los animales, o utilizar maquillaje y productos de limpieza diaria que sean amigables con el medio ambiente y que no involucren maltrato animal. Pero limitar al mínimo la carne y el pescado ya es un paso.

Lo cierto es que cada vez más médicos nos limitan en la dieta las proteínas de procedencia animal y sus grasas saturadas bien sea para mantener a raya el colesterol, evitar enfermedades cardiacas e incluso algunos tipos de cáncer, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares.

¿Qué come un flexivegano?

Para comenzar a ser flexivegano hay que incrementar de forma gradual el consumo de vegetales y frutas, preferentemente en crudo. Las proteínas de origen animal deben limitarse a como mucho a una vez al día y procurar que sean de origen ecológico, así como evitar las carnes rojas, las procesadas y los embutidos.

A este tipo de alimentación hay que añadir frutos secos y semillas, así como legumbres y cereales que aportan también proteínas de alto valor biológico.

Además se deben eliminar de la dieta todos los alimentos refinados o procesados, que o bien dejan de ser naturales o están sometidos a procesos térmicos que desnaturalizan el alimento.

Para saber alimentarse con la dieta flexitariana os recomiendo las recetas del libro de Ana Moreno, ‘Flexivegetarianos’ de la editorial Obelisco donde aparecen numerosas recetas para seguirla sin aburrirte de comer siempre lo mismo. Moreno es una de los gurús de la dieta flexivegana, directora del ‘Máster de cocina y nutrición vegetariana 70% cruda’ y autora del blog www.flexivegetarianos.com

Y para comer en Madrid os recomiendo un restaurante crudivegano que me supuso toda una experiencia y que deberíais probar al menos una vez. ‘Crucina’

Entre los restaurante flexiveganos me quedo con ‘Olivia te cuida’ uno de los mejores en calidad y a bajo precio.

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