Y tras las comilonas… dale al chucrut

Ya hemos superado las comilonas de Nochebuena y Navidad, pero todavía nos queda el colofón final, que llegará en Nochevieja. Sin contar el día de Reyes, que también se presta a este tipo de banquetes copiosos. La pesadez se hace notar en el estómago y parece que vamos a reventar. La ingesta de grandes cantidades de comida y de alcohol hace mella en nuestro cuerpo. Por eso, cuidarnos durante estos días intermedios es vital para llegar en plena forma al esperado fin de fiesta.

chucrut

Un gran aliado para conseguir quitarnos esa sensación de pesadez de encima son los alimentos probióticos. La OMS los describe como alimentos con microorganismos vivos adicionados que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes efectos fisiológicos. Ingeridos en cantidades suficientes pueden tener efectos muy beneficiosos para el organismo.

Hace unos meses ya os presentamos en este mismo blog los efectos positivos del kéfir y os dimos varios consejos para poder prepararlo en casa. Pero hay muchos más y algunos son incluso más efectivos.

Uno de ellos es el chucrut, que se elabora gracias a la fermentación láctica del repollo. Las bacterias y levaduras necesarias están naturalmente presentes en las hojas del repollo. Aparte de la sal, la que inicia el proceso, no se requieren otros ingredientes. Así que evita la compra de marcas con conservantes químicos añadidos y prepáralo en casa. Si comemos chucrut con regularidad conseguiremos controlar el sistema inmunitario, el metabolismo y sostener el tracto gastrointestinal. Además, ayuda a perder grasa corporal y a sentirse mejor, especialmente tras estos días de excesos.

Cómo preparar chucrut

Para poder prepararlo solo necesitas un repollo, un poco de sal marina y un frasco de cristal, de un litro como mínimo. Corta o ralla la col en pequeñas tiras. Después, agrega tres cucharadas de sal marina por cada dos kilos aproximadamente de repollo. Aplasta todo el contenido en el interior del bote, pero no lo llenes del todo, pues al fermentar el contenido crece.

Pero en vez de taparlo con un cierre hermético, lo mejor es que consigas una tapa que entre por la boca del tarro u otro tarro que quepa dentro del que contiene el chucrut y que te ayude a aplastar el contenido según vaya fermentando. Después puedes cubrirlo con un trapo. Hay quien prefiere cerrarlo herméticamente, pero no es nuestro caso. En menos de 24 horas, el jugo resultante debe cubrir la tapa que has utilizado para aplastar el contenido. Si no ha crecido, agrega un poco de agua salada hasta que fermente.

Poco a poco, y según pasen los días, el sabor será más fuerte. La velocidad del proceso de fermentación dependerá de la temperatura ambiente. Si el habitáculo está a 15-16 grados tardará más –en torno a seis semanas- respecto a otros espacios más cálidos. La mejor temperatura para completar el proceso es de 24 grados. Con esa temperatura más o menos estable, el chucrut estará listo en apenas tres semanas. El proceso habrá terminado cuando ya no salgan burbujas. Es el momento de tapar el frasco y refrigerarlo.

Como-hacer-chucrut-paso-a-paso

Un par de cucharadas de chucrut antes de las comidas estimulan la producción de los ácidos estomacales que intervienen en la digestión. Junto al kéfir, el yogur natural, la remolacha o el arroz, el chucrut se tiene que convertir en tu ‘súperalimento’ para las próximas semanas.

 

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