Cinco beneficios de la sauna y una sola contraindicación

No cabe duda de que son muchos los beneficios que aportan los baños de calor. La sauna provoca una abundante sudoración del cuerpo que actúa como mecanismo de refrigeración. Cada vez más presentes en los vestuarios de los gimnasios, actúan sobre el sistema nervioso y endocrino, estimulan la sudoración, pero sin producir sensación de sofocación o malestar. Pero, ¿cuáles son sus principales beneficios?

sauna beneficios

  1. Alivia el estrés

Después de una sesión de sauna te quedas como nuevo. Y es que es un método perfecto para reducir el estrés, una de las causas principales de enfermedad cardiaca. El calor de la sauna relaja los músculos, mejora la circulación sanguínea y estimula la liberación de endorfinas, las moléculas químicas naturales que hacen que el cuerpo se siente bien y reduzca dolores musculares y de artritis.

  1. Elimina toxinas

El calor que proporciona la sauna  nos hace sudar más de lo normal, algo que tiene múltiples beneficios probados. Los vasos sanguíneos se dilatan, aumenta el flujo sanguíneo y aumenta la temperatura corporal. A medida que las glándulas sudoríparas se estimulan, se enfría el cuerpo y ayuda a reducir los niveles de zinc, cobre, niquela y mercurio que tenemos en el cuerpo, toxinas que absorbemos diariamente a través de la piel. Es más, al abrirse los poros de la piel, eliminamos incluso alcohol y nicotina. Por eso, la sauna es el mejor mecanismo de depuración en un día de resaca.

  1. Limpia la piel

Un baño caliente y de vapor es una de las estrategias de belleza más antiguas que se conocen. Pero también de las más saludables. Cuando el cuerpo comienza a producir sudor profunda, la piel se limpia, pues las células muertas se sustituyen por otras. Limpiar nuestros poros de vez en cuando nos ayuda a mejorar la calidad de nuestra piel y a suavizarla.

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  1. Combate el insomnio

Varias investigaciones científicas han demostrado que el paso por la sauna ayuda a mejorar el sueño y a que éste sea más profundo. Y es que, además de liberar endorfinas, el aumento de temperatura que aplicamos a nuestra piel disminuye poco a poco mientras dormimos. Esta bajada de temperatura facilita mucho el sueño. De hecho, se aconseja pasar por la sauna poco antes de ir a la cama. Los usuarios de este tipo de baño que así lo hacen, reconocen que su sueño es mucho más relajado y reconfortante.

  1. Rendimiento cardiovascular

Con la sauna, la piel se calienta y la temperatura corporal se eleva. Nuestro cuerpo responde dilatando los vasos sanguíneos y aumentando la frecuencia cardíaca, que pasa de 60-70 pulsaciones por minuto a 110-120 aproximadamente. Al salir de la sauna, las pulsaciones caen por debajo de lo normal. Por eso, con el uso regular de la sauna, entrenamos nuestro corazón. Un entrenamiento que mejora considerablemente cuando alternamos la sauna con duchas frías y templadas, circuitos que se ofrece en spas y balnearios.

Pero… no todo es positivo

Uno de los grandes errores que se producen en los gimnasios es entrar a la sauna después de haber realizado una sesión de ejercicio intenso. En un entrenamiento fuerte perdemos muchos líquidos y sales minares y si nos metemos a la sauna, perdemos todavía más, dificultando así la recuperación posterior. Además, nada más salir hay que darse una ducha fría y no caliente, como seguro que hacéis, especialmente en invierno.

Asimismo, está totalmente contraindicada para personas que hayan sufrido insuficiencias cardíacas como arritmias o infartos de miocardio, ya que como se ha dicho anteriormente, aumenta el ritmo cardíaco.

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