Los riesgos de atiborrarse de proteínas

Ingerimos proteínas de más. Esa es la conclusión a la que llega el estudio “Distribución de macronutrientes y fuentes alimentarias en la población española”, coordinador por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y publicado en la revista científica ‘Nutrients‘. Según sus análisis, la población española está muy por encima de los límites superiores recomendados, que están fijados en el 15 por ciento de la energía total.

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De hecho, la evidencia científica indica que la ingesta diaria de proteínas debe situarse alrededor de 0,8 g/kg de la energía total, lo que representa aproximadamente el 12 por ciento de la ingesta de energía, estando desaconsejado exceder un límite superior del 15 por ciento de la energía total.

Sin embargo, el trabajo, en el que han participado más de 2.000 personas de 9 a 75 años, ha mostrado que solo el 10 por ciento del total de participantes tiene una ingesta diaria de proteínas situada dentro de los rangos de ingesta recomendados para este macronutriente en la alimentación diaria, mientras que el 30 por ciento estaría en los límites de cumplimiento de estas recomendaciones y más del 30 por ciento excede el límite de los consejos de ingesta de proteínas.

Sobrealimentación en proteínas

Las dietas con elevado consumo de proteínas son cada vez más populares, especialmente entre los deportistas que quieren tonificar su musculatura. Sin embargo, el exceso de consumo de proteínas puede ser muy perjudicial para la salud. Comer más proteínas de las que el cuerpo necesita puede ser muy perjudicial, no solo por el aumento de peso, sino porque el cuerpo no puede acumularlas como ocurre con la grasa. Asimismo, genera tensión en los riñones, deshidratación e incluso la lixiviación de minerales, que puede afectar a la densidad ósea, pues produce descalcificación.

En resumen, tal y como explica el portal vitonica.com, el exceso de proteínas ocasiona un descenso del pH que lleva al organismo a desplegar mecanismos que alteran el metabolismo, las funciones hepática y renal y ponen en riesgo la salud de nuestros huesos. También hay alteraciones hormonales debido a la acidosis del medio. Un mal menor, aunque molesto, es el fuerte olor a amoniaco que desprende el sudor o el aliento al consumir exceso de proteínas.

¿Dónde encontrarlas?

Entre los alimentos con proteínas de origen animal se encuentran en huevos, aves, pescados, carnes y productos lácteos. Alimentos como el lomo embuchado, el queso manchego curado, el bacalao o el jamón serrano son algunos de los alimentos de origen animal con mayor cantidad de proteínas. En cuanto a las proteínas de origen vegetal, frutos secos como los cacahuetes o legumbres como las lentejas también son importantes fuentes de este aminoácido.

Aun así, la soja es el alimento que contiene la mayoría de aminoácidos esenciales a excepción de la metionina, a cual se puede completar combiándola con otros alimentos como los cereales. Si la comparamos con otros alimentos, la soja, a igual peso, contiene el doble de proteínas que la carne, cuatro veces más que el huevo y doce más que la leche.

Con todo, según los datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), el grupo de la carne y sus derivados es la principal fuente de proteínas en la mayoría de los países de la Unión Europea. Asimismo, la EFSA también indica que a este grupo le siguen el grupo de los cereales y derivados y el de la leche y los productos lácteos y entre los tres engloban el 75 por ciento de la ingesta de proteínas en la UE.

Otro de los grupos de alimentos con alto contenido en proteínas ha sido el que conforman los pescados y mariscos, de los que el grupo de personas mayores (entre 65-75 años), tenían una mayor ingesta. Cabe resaltar que las verduras, las hortalizas y las legumbres solo suponen el siete por ciento de la ingesta diaria de proteínas, una cantidad especialmente baja en niños y adolescentes, con cerca del 5,5 por ciento.

Aun así, y a modo de conclusión, las proteínas vegetales son más variadas, fáciles de digerir y económicas, a diferencia de las de origen animal que, además, no contienen todos los aminoácidos esenciales para una correcta alimentación.

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0 comentarios
  1. librejav says:

    Sr Manzanares.

    No soy jurista. Ni tengo ni idea de derecho, pero no me diga que resulta cómico que la doctrina esgrimida para mandar a la infanta al banquillo haya sido la doctrina Atutxa. Una doctrina, Atutxa, diseñada ad-hoc por lo mas ultra del tribunal supremo en tiempos de aznar.

    Que haya sido la argumentaron del procesamiento de Atutxa la doctrina valida para arrastrar a la infanta a los banquillos y a la familia real por el barro es gratificante para todo liberal republicano que asume la realidad plurinacional del estado !

    Felicite de mi parte a los que construyeron la sentencia Atutxa !

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