¿Tienes suficiente vitamina D?

vitamina DHay que tomar el sol. Con moderación, pero con asiduidad. ¿Por qué? Porque necesitamos vitamina D, imprescindible para la formación normal de los huesos y de los dientes y para la absorción del calcio a nivel intestinal. Y porque la deficiencia de esta vitamina, que se consigue principalmente gracias a la exposición solar, puede causar osteoporosis y raquitismo. La mayoría de las personas satisfacen algunas de sus necesidades de vitamina D de esta manera, es decir, exponiendo su cara y sus brazos al sol; sin embargo, y a pesar de lo fácil que lo tenemos, la mayoría de la población –incluida la de países tan soleados como España- sufre carencias de vitamina D.

En verdad, y a pesar del nombre, la vitamina D se considera una prohormona y no una vitamina. Esto se debe a que el cuerpo es capaz de producirla por sí mismo a través de la acción de la luz solar sobre la piel, mientras que las vitaminas son nutrientes que no pueden ser sintetizados por el cuerpo y deben adquirirse a través de la dieta o los suplementos alimenticios.

Por eso, si no es con el sol, conseguir esta vitamina de manera natural es muy complicado, ya que la contienen muy pocos alimentos, excepto algunos pescados grasos como el salmón, el atún o la caballa. Otros alimentos como el queso, las yemas de los huevos o los champiñones proporcionan algo de Vitamina D, pero no la suficiente. De hecho, habría que consumirlos en cantidades industriales para poder suplir la vitamina D que nos aportan 15 minutitos de sol. Es por esto que algunos alimentos como la leche vienen enriquecidos con esta vitamina, es decir, se le ha agregado al alimento, lógicamente no de manera natural.

Cómo adquirirla

Según diversos estudios basta con una exposición de varios minutos de manos, brazos y cara dos o tres veces por semana para satisfacer nuestras necesidades de vitamina D. Es cierto que para conseguir ese aporte no deberíamos utilizar filtros de protección solar superiores a ocho, pero hay que llevar cuidado, pues exponerse sin protección durante más tiempo puede aumentar el riesgo de melanomas en la piel (quemaduras o cáncer de piel), sobre todo si el sol aprieta con fuerza.

Además, y en contra de lo que algunos investigadores han asegurado, la exposición a rayos solares por periodos extensos de tiempo no causa toxicidad por vitamina D, a no ser que los consumos sean excesivos y totalmente anormales. De hecho, y de acuerdo con el prestigioso Dr. Michael Holick, especialista norteamericano en vitamina D, un mínimo de 5-10 minutos de exposición solar en brazos y piernas o brazos y cara tres veces a la semana, entre 11:00 de la mañan y 2:00 de la tarde durante la primavera, verano y otoño en latitudes de 42 grados, debiera proveer a un individuo de piel clara con suficiente vitamina D con un riesgo mínimo de daño a la piel.

Carencias en adultos y menores

La vitamina D tiene una vida media de solo dos semanas, por lo que absorberla mediante el sol es importante durante todo el año, especialmente en invierno. Pero aunque es tan fácil conseguirla, diversos estudios aseguran que hasta el 50% de los niños y de los adultos en todo el mundo tienen carencias de vitamina D. Esta vitamina se produce, concretamente, cuando la luz solar convierte el colesterol de la piel en calcidiol (vitamina D3) y es así como se almacena y se distribuye por todo el organismo.

Eliminar esas carencias, por tanto, ayuda a tener sanos los huesos. Su deficiencia genera osteomalacia y osteoporosis, debilidad muscular e incluso pequeñas fracturas en fémur, húmero o incluso en la columna vertebral. Asimismo, unos niveles aptos reducen el riesgo de tener gripe y de sufrir de diabetes. Además, y esto es importante para las futuras mamás, una absorción correcta de vitamina D reduce el riesgo de enfermedades en los lactantes tales como asma, alergias, dermatitis o eccemas. Por último, un buen nivel de esta vitamina en la sangre ayuda a llevar un embarazo más saludable.

Pero hay más. Pues la vitamina D aporta salud al sistema inmunitario, al cerebro y al sistema nervioso. Igualmente, potencia la función pulmonar e impulsa la salud cardiovascular, pues la deficiencia de esta vitamina se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión asma o enfermedades degenerativas como el Alzheimer, la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide. Por ende, ya que es tan sencillo obtener esta vitamina, no caigamos en el error de encerrarnos en casa o protegernos excesivamente del sol, pues sus rayos son luz, calor, pero también vida. 

0 comentarios
  1. Chesmaloli says:

    Así que los asesinatos, las masacres, las violaciones masivas del IS o de BOKO HARAM nos benefician a los occidentales?
    O solo a algunos?
    O solo a algunos useños?
    Espero que no lean “este artículo” las víctimas del 11M, o del 11S, o de Bali,o de……

    Responder

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