Cuando el dolor de espalda es ‘invisible’

dolor de espaldaEl portal backpainhelp.com, especializado en el dolor de espalda, ha publicado una importante encuesta donde asegura que uno de cada tres (33%) afectados por esta enfermedad cree que su médico de cabecera no toma en serio su agonía, y dos tercios (66%) aseguran que sus familiares y amigos también dudan de la gravedad de su estado. Y todo porque son incapaces de poner una causa natural a su dolor. Los datos de esta interesante encuesta concuerdan con informes previos de otras enfermedades ‘invisibles’, discapacidades y dolores crónicos que son tratados con placebo porque a simple vista no representan enfermedad alguna.

Mark Critchley, director de este portal especializado, asegura que mucha gente que sufre dolor de espalda podría mejorar su situación si los médicos les tomaran en serio. “Un dolor de espalda no tratado puede derivar en problemas nerviosos o trastornos degenerativos de la comuna vertebral, pero simples consejos relacionados con ejercitar la zona afectada, descansar correctamente y usar cierta medicación en momentos concretos puede cambiar radicalmente la situación”, añade. De hecho, según datos de la última encuesta de condiciones de trabajo en España, el 84% de los ocupados españoles tiene algún problema de salud relacionado con el trabajo, especialmente relacionados con trastornos musculo-esqueléticos, malas posiciones y cansancio.

De hecho, el dolor de espalda ya es el segundo motivo por el que se acude a la consulta del médico, tal y como reconoce Carlos Botella, presidente de la Asociación Nacional Neuro-raquis (Sociedad Española de Cirugía Vertebral y Medular). “La vida sedentaria y el tipo de trabajo son factores muy relevantes en la degeneración de las vértebras”, explica. Es más, según los datos de este colectivo, un 80% de los pacientes sufren este tipo de desgaste. Asimismo, el 86% de los afectados por los dolores de espalda afirma que estos se agravan por sus condiciones laborales, y según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, las mujeres son las más afectadas por este problema, que puede desembocar en lumbalgia y ciática.  En cuanto a la edad, los trabajadores mayores de 55 años son los más propensos a sufrir dolores de espalda y producen una media de 74 días de baja laboral.

Dolor psicológico

Lo más grave, es que según el estudio estadounidense realizado por la web backpainhelp.com, el 27% de los afectados por esta dolencia seguía padeciendo dolores tras visitar al médico especialista. Este porcentaje se eleva al 33% entre quienes habían visitado a su médico de cabecera. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Parece que no cabe duda de la relación que existe de la mente sobre el cuerpo. Del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provocan temor, miedo o preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos. Las enfermedades psicosomáticas son muy frecuentes: casi un 12% de la población europea sufre estas molestias y se considera que una cuarta parte de las personas que acuden al médico de atención primaria presenta este tipo de enfermedades.

Pero ¿qué son las enfermedades psicosomáticas? El doctor en psicología Carlos Baeza lo explicaba hace unos meses en TVE.  En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos y tras un examen médico, estos síntomas no pueden ser explicados por una enfermedad médica. Además, pese a que la persona pueda padecer una enfermedad, tales síntomas y sus consecuencias son excesivos en comparación con lo que cabría esperar. Todo ello causa a la persona que sufre estas molestias un gran malestar en distintos ámbitos de su vida.

Debido a la falta de tiempo en las consultas y al difícil diagnóstico de las enfermedades psicosomáticas, la medicina tradicional tiende a centrarse casi exclusivamente en los síntomas físicos de la enfermedad, olvidando la verdadera causa del problema o aquello que lo puede estar manteniendo. Es corriente encontrar personas que se quejan de haber recorrido varios médicos sin que les encuentran nada; sin embargo, continúan sintiéndose mal y presentando algunos de los síntomas antes comentados.

A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes administrándoles ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo vuelven con el mismo problema sin resolver o con otros síntomas diferentes. Así pues, al final el médico deriva a este tipo de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”. Sin embargo, desde el punto de vista del paciente, el no encontrar una causa física, le hace pensar que puede tener una enfermedad psicológica y consecuentemente teme por su salud mental. De este modo, las personas que padecen estas dolencias no entienden muy bien qué les pasa y se muestran reticentes a acudir a un psicólogo porque no comprenden cómo este profesional les puede ayudar. Es más, como no creen tener un problema de este tipo, continúan acudiendo de médico en médico para encontrar una respuesta física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad.

Por eso, las estrategias de prevención son muy importantes. “Hay que tomárselo muy en serio y darse un respiro”, reconoce el doctor Baeza, que aconseja “ejercitar la respiración abdominal, tres veces al día, tres minutos cada vez”. Esta es la respiración que hacemos cuando dormimos, cuando lo que sube y baja es el abdomen. “Esta técnica se utiliza para corregir la sobreactivación psicológica que produce la ansiedad y que puede acabar en dolores físicos como el de la espalda”, concluye. Pero no es suficiente. Estos ejercicios hay que acompañarlos de una actividad deportiva moderada, al menos una relajación al día, así como de disponer de apoyos sociales y afectivos.

En conclusión, es importante conocer y entender este tipo de enfermedades psicosomáticas, pues como se tiende a creer, no siempre afectan al aspecto psicológico y emocional, sino que a veces pueden derivar también en dolores físicos a los que, por mucho que nos esforcemos, no encontraremos ninguna causa natural.

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