La dificultad de elegir un buen colchón

colchón dormir descansoDormir en un buen colchón aumenta la calidad de vida, pero la oferta es tan variada que a veces resulta complicado decantarse por uno. Los colchones pueden ser de muchos tipos, de distintos materiales como el látex, los muelles o el viscoeslástico y también de diferentes grados de dureza y firmeza. Además, los precios varían ostensiblemente, entre los modelos más sencillos, que pueden costar entre 50 y 70 euros y los más caros, totalmente adaptables, y que pueden estar por encima de los 1.500 euros. Por tanto, entre tanta gama, ¿cuál elegir?

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ha presentado una interesante guía donde ofrece diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de comprar el mejor colchón para tu espalda. El primer factor a valorar es la forma en la que duermes, pues si duermes boca arriba o boca abajo, lo mejor es que elijas colchones duros. Sin embargo, si duermes de lado, es más conveniente un colchón de menor firmeza, que permita al hombro hundirse levemente hasta encontrar una posición cómoda.

Igualmente, si pesas mucho tendrás que elegir colchones más duros que te permiten girarte sin esfuerzo, pues en un colchón más blando te costará girarte y te hundirías demasiado. Si eres una persona que suda con facilidad o vives en un lugar muy cálido, los expertos aconsejan los colchones de muelles, pues se ventilan mejor y son más frescos, sin embargo, si eres friolero, lánzate a por la espuma, el látex o el material viscoeslástico, pues guardan mucho mejor el calor.

La importancia de la dureza

Según el informe de la UCO, un buen colchón debe repartir el peso del cuerpo de manera adecuada. En los últimos años se ha extendido la idea de que un colchón duro es siempre mejor para la espalda, pero no es así, la dureza o, mejor dicho, la firmeza del colchón es una cuestión e preferencia personal y de peso. Un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral cuando duermes boca arriba y mantenerla alineada mientras duermas de lado.

Si el colchón es demasiado duro, no se adapta al cuerpo. Esto por un lado permite una mejor aireación, pero por otra hace que el peso del cuerpo no se distribuya adecuadamente por toda la superficie del colchón. Por su parte, en un colchón demasiado blando, el cuerpo tiende a hundirse. Esto presenta distintos problemas: la sensación de calor aumenta, porque no circula el aire, y por otro lado la columna vertebral y la espalda no están bien sujetas, ni al dormir boca arriba, ni de lado. Los dolores por la mañana pueden llegar a ser realmente infernales.

¿Y qué pasa con el material?

Los colchones de muelles pueden ser de diferentes clases, muelles independientes, continuos o embolsados.

Muelles independientes: Tienen un núcleo formado por múltiples muelles metálicos colocados en vertical, que se estrechan en su tramo central y están enlazados unos a otros por hilos metálicos. En los colchones de muelle continuo, el entramado está hecho a partir de un único hilo metálico. En ambos casos el núcleo va cubierto por varias capas de espuma o algodón. Los dos colchones ofrecen un soporte suficiente y una buena ventilación, por lo que resultan más frescos. Hay colchones con cara de verano y cara de invierno, más cálida. Son además de los más baratos. Puedes encontrar un buen colchón de este material por menos de 150 euros.

Los colchones de muelles embolsados están formados por cientos de muelles independientes, metidos en saquitos de tela individuales y unidos por una sujeción muy fina. En principio, se adaptan bien a la forma del cuerpo y ofrecen una buena ventilación, aunque sus características varían mucho dependiendo de las capas que recubran el núcleo y de la forma concreta de sus muelles. Mantienen una buena independencia de movimientos para los dos miembros de la pareja en una cama de matrimonio. Aunque pierden altura y firmeza con el uso, pueden proporcionar un buen descanso durante quince años. Su precio, hablando siempre de colchones de ‘cuerpo y medio’ (90 centímetros), a partir de los 250 euros.

Por su parte, el material viscoeslástico, desarrollado originalmente a principios de los años sesenta del pasado siglo en el centro de investigación Ames de la NASA, es un material ‘viscoso y elástico’ que tiene ambas propiedades al deformarse. Aunque primeramente se usó para aliviar la presión ejercida por la fuerza de gravedad experimentada en los astronautas durante el despegue, pronto se empezó a aplicar en el sector del descanso. Este material produce un efecto huella de memoria cuando se ejerce presión y transmite calor sobre el mismo, pero recupera su forma original lentamente.

Es decir, se amolda al cuerpo bajo los efectos del calor y la presión, ofreciendo una óptima distribución del peso corporal. Por ende, la deformación del material perdura durante un tiempo cuando se cambia de postura, por lo que puede resultar incómodo; son vitales por tanto para personas que deban permanecer mucho tiempo en la cama. Su precio es bastante caro, -por encima de los 400 euros- aunque pueden encontrarse ya algunos por menos de 200 euros, si bien se recomienda que solo sea para uso ocasional, camas nido o segunda vivienda.

Por otro lado, los colchones de látex están hechos de látex natural proveniente del árbol del caucho, de látex sintético –proveniente del petróleo- y de materiales auxiliares, usados en diferentes proporciones. Hay colchones que combinan el látex natural y el sintético. El núcleo lleva perforaciones par facilitar la aireación, reducir el peso y crear zonas de resistencia. Son bastante firmes, pero a la vez muy flexibles y se adaptan bien a los contornos del cuerpo. Son buenos aislantes del calor y gracias a las ventilaciones mantienen igualmente un ambiente agradable en la zona de contacto. Son una buena opción para quienes se mueven mucho por la noche, pues el látex absorbe eficazmente los movimientos del cuerpo. Asimismo, son muy aconsejables para las personas con alergias respiratorias o asma, pues evitan el riesgo de colonias de ácaros en el interior de los muelles, sin embargo, están prohibidos para los alérgicos al látex. Difícil encontrarlo por menos de 400 euros. Algunos superan los 1.500 euros, según el tipo de material utilizado y la forma de fabricarlo.

Por último, podemos encontrar los colchones de espuma, bastante más baratos, pero no aptos para dormir a diario. Están compuestos de un bloque de espuma de poliuretano o goma espuma. La diferencia que puede encontrarse en este tipo de colchones depende directamente de la densidad de la espuma y la altura del colchón. Los hay incluso por menos de 50 euros, pero solo se aconsejan para uso muy esporádico.

Asegúrate antes de comprar

El colchón es fundamental para tu descanso y, en consecuencia, para tu salud. Por ello, es muy importante que te tomes el tiempo necesario antes de la elección. Y, ante todo, ten en cuenta estos consejos, pues, en la UCO lo tienen muy claro: es tu salud y tu bienestar los que están en juego.

  • No basta con sentarse y palparlo, túmbate, prueba distintas posturas…, busca el colchón que mejor se adapte a tu gusto, a tus características y a tus necesidades.
  • Túmbate de espaldas y pasa una mano entre la zona lumbar y el colchón: si hay demasiada holgura el colchón puede ser demasiado rígido para tus características. Si la mano no pasa, el colchón es demasiado blando y el cuerpo se hunde en exceso.
  • Si duermen juntos en una cama doble dos personas con pesos y costumbres muy distintas, se puede optar por dos colchones unidos, cada uno adaptado a las condiciones del usuario. No obstante, un colchón de látex o uno de muelles embolsados mantendrán igualmente la independencia de movimientos.
0 comentarios
  1. Voltaire58 says:

    No interesa estudiar en profundidad el fenómeno, solo se centran en reprimirlo, de modo que, posiblemente, el problema crecerá sin remedio.

    Responder

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *