Las píldoras de belleza: ¿mito o realidad?

La cosmética oral está de moda. Los suplementos alimenticios pueden convertirse en cosméticos de probada y alta eficacia, son las llamadas píldoras de la belleza y su consumo se ha generalizado. Hay que reconocer que, a primera vista, la cosmética oral se parece demasiado a la poción mágica de Asterix y Obelix: una cápsula que mejora la piel; otra que elimina la celulitis y otra para lucir un pelo como el de la protagonista de ‘Enredados’. Sin embargo, la cosmética oral es el futuro de los tratamientos de belleza. El lucrativo mundo de la cosmética no termina de decir toda la verdad al no contar que la eficacia de las cremas está limitada por la potente barrera que es la dermis y, aunque mejoran el aspecto de la piel de una manera superficial, no pueden hacerlo de forma duradera.

Vamos a explicar cómo y por qué funcionan las píldoras de belleza, cuáles son los compuestos que debemos buscar al elegir alguna marca comercial o  cómo incorporarlos a nuestra dieta habitual a través de los alimentos.

Está claro que la alimentación saludable es clave para mejorar nuestro aspecto y contrarrestar agresiones.

El correcto funcionamiento del organismo, y su reflejo en nuestro aspecto físico depende, en buena parte, de la alimentación y de los hábitos de vida saludables: la alimentación, el ejercicio físico, la exposición al frío, al sol o al calor, el descanso y el control del estrés. Pero la vida nos lleva a momentos en que nos alimentamos peor, hay un mayor estrés, exceso de trabajo y falta de sueño. Estos factores se reflejan en nuestra piel, que es un buen espejo de nuestro estado de salud, tanto física como mental. En precisamente en esos momentos, cuando se pueden emplear suplementos nutricionales que aporten al organismo lo que necesita en cantidades adecuadas, convirtiéndose en cosméticos de gran eficacia: actúan desde dentro para realzar la belleza externa.

¿Cómo puede ser esto? Los cosméticos orales son asimilados como el resto de nutrientes, pasan al torrente sanguíneo y son incorporados a los procesos metabólicos en los que son necesarios, lo que contribuye al correcto funcionamiento organismo que se manifiesta en el estado de la piel, pelo, ojos, uñas, ojos, etc. y se manifiestan en nuestro aspecto. No han de superar la potente barrera de la piel como ocurre con cremas, tónicos y sérum.

Los principales procesos fisiológicos en los que los componentes de los cosméticos orales intervienen son:

  • Acciones antioxidantes para reducir o neutralizar radicales libres
  • Mantenimiento de la hidratación, densidad y firmeza de la piel
  • Efectos drenantes, purificantes y detoxificantes
  • Acciones sobre los adipocitos y el tejido conjuntivo destinados a prevenir y corregir la celulitis
  • Fortalecimiento del cabello revitalizando la actividad del bulbo piloso y produciendo la corrección de la pérdida de volumen y el exceso de caída
  • La protección frente a los daños causados por la exposición intensa factores ambientales como el sol o el frío al aumentar la capacidad de defensa celular.

¿Cuáles son los nutrientes con mayor efecto cosmético?

Ningún nutriente tiene un efecto cosmético directo, sino que participan en los procesos fisiológicos anteriormente mencionados. Antes de elegir un suplemento alimenticio, hay que saber que cualquiera de dichos nutrientes, ingeridos en dosis mayores que las necesarias, o bien son directamente eliminados o pueden producir efectos adversos. En la web Alimentos con Vitaminas encontramos una buena relación de los alimentos que contienen vitaminas, que al no poder ser sintetizadas por el organismo es necesario incorporarlas en una dieta sana y equilibrada. Sin embargo, esto no siempre es posible y podemos acudir a los suplementos alimenticios. Hay que tener especial prevención con todos los compuestos que anuncien rápidos efectos sobre nuestro metabolismo por su efecto saciante o inhibidor de la absorción de grasas.

Esta lista de los compuestos más activos cosméticamente que nos ayudará a buscar lo que necesitamos destaco los siguientes:

Polifenoles: realizan una potente acción antioxidante, antiinflamatoria y vasoprotectora. Son muy variados, entre ellos están el picnogenol y el resvetrol que se encuentran en semillas de uva, el té verde, el ginkgo biloba y la silmarina. Los flavonoides están presentes en las legumbres, las catequinas en el té y el vino tinto, y los taninos en el chocolate, la cerveza y el aceite de oliva. Las verduras y frutas de color rojo son también ricas en polifenoles.

Isoflavonas: estimulan la renovación epidérmica y están presentes en la soja principalmente, las cerezas, las naranjas, la uva, el té y la soja. Ayudan también en procesos menopáusicos

Ácidos grasos omega 3 y omega 6. Procedentes del pescado azul, aceites vegetales, nueces, cacahuetes y ciertos cereales. Se incorporan a las membranas celulares para optimizar su función y tienen acción antiinflamatoria. Suelen faltar en nuestra dieta habitual si no somos aficionados al pescado azul.

Carotenóides: pigmentos presentes en los vegetales con función antioxidante y de protección frente a la radiación UV del sol. Son el betacaroteno, alfacaroteno, licopeno, luteína y zeaxantina, entre otros. Realizan una fuerte acción antioxidante que contribuye a estimular la defensa de la piel protegiéndola de las radiaciones UV. Están presentes también, en dosis adecuadas, en las zanahorias y tomates.

Vitaminas C: antioxidante hidrosoluble del citoplasma y cofactor necesario para la síntesis de colágeno y de las ceramidas de la barrera de la piel y de los capilares. La encontramos especialmente en los cítricos: naranjas, limones, kiwis y en otras frutas y verduras.

Vitamina E: antioxidante liposoluble del estrato córneo que actúa en sinergia con la vitamina C evitando procesos oxidantes cutáneos. Tomarla en exceso puede producir frecuentes sangrados. Se encuentra en almendras, avellanas, kiwis, pimentón dulce o picante y pimientos.

Colágeno de origen marino, que puede reducir la profundidad de las arrugas.

Minerales: selenio para activar la glutatón-peroxidasa; zinc, calcio, azufre para la correcta pigmentación y el silicio para la síntesis de colágeno.

Taurina y cisteína: aminoácidos azufrados protectores del bulbo capilar necesarios para el normal crecimiento del cabello y con efecto antioxidante de radicales libres, entre otras cosas. Presente con carnes, huevos y frutos secos. Las embarazadas han de consultar con el médico antes de tomar suplementos alimenticios con estos aminoácidos.

La clave está en adaptar el tratamiento, elegir acertadamente según las necesidades y circunstancias de cada persona, así como regular su consumo sin tomar en exceso de forma indiscriminada. Para esto hay que consultar con el farmacéutico. El futuro de la cosmética está en los complementos nutricionales, que se adaptan muy bien a el estilo de vida cada vez más trepidante.

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