El sentido del humor y la risa pueden alargar la vida cuatro años

La risa y le sentido del humor son dos expresiones innatas de felicidad.  Niños ciegos o sordos, que no han visto una sonrisa u oído una risa, ríen  cuando están satisfechos o alegres. Estudios de neurociencia llevados a cabo por científico británico Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire , ha demostrado que reír es saludable, ya que aumenta el ritmo cardiaco y el aporte de oxígeno al cerebro. Además, ayuda a disminuir el estrés, por lo que las personas con humor, tienen un sistema inmunitario más sano, un 40% menos riesgo de sufrir un infarto y viven cuatro años más de media.

Y además de que los chistes más graciosos son los que utilizan juegos de palabras para crear una situación absurda.  En un vídeo de divulgación científica de la Universidad de Navarra,  El cerebro feliz,  de la profesora Natalia López Moratalla, podemos observar  imágenes del cerebro de personas que escuchan y ríen ante un chiste y cual es el proceso en el que se genera la risa. Concluyen, entre otras cosas, que las mujeres ríen y disfrutan más con el sentido de humor y los hombres reaccionan más ante los chistes.

La risa nace de la parte más antigua del cerebro, la que controla las emociones primitivas, como el miedo y la alegría.  La neurociencia nos acerca a qué ocurre en nuestro cerebro ante el sentido del humor.  Las imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional mientras varias personas cuentan y se ríen de un chiste, muestran que las áreas que se activan son las mismas que las del lenguaje, y que en el proceso completo intervienen las tres capas del cerebro: la corteza cerebral para procesar las palabras recibidas y darnos cuenta de que lo escuchado o leído no tiene sentido; la zona en la que se activa una emoción placentera ante lo absurdo y finalmente, para que se produzca la carcajada y la alegría, se pone en juego el centro mismo del cerebro. El sentido del humor requiere una mente ágil y flexible, ya que los procesos de entender el chiste, encontrarlo divertido y reírse es un proceso muy rápido.

Hay un  momento, en el que se encuentran en un mismo plano lo lógico y lo ilógico,  situación que percibimos como absurdo, y lo absurdo resulta divertido porque nuestro cerebro dispone de forma natural una zona que detecta los errores en la zona media. Allí, esta capacidad innata de detectar errores siempre tiene recompensa. Hasta este momento el cerebro ha detectado lo absurdo en la corteza, pero para que se produzca la carcajada se ha de activar la zona media donde se procesan los sentimientos positivos, graciosos o absurdos, después se activa una tercera área del cerebro donde se genera la dopamina, también conocida como la hormona de la felicidad. Esta hormona estimula el interruptor central del sistema de recompensa y placer,  que se encarga de generar la reacción eufórica o carcajada.

Hombres y mujeres procesan la información de forma diferente. Estudiar cómo se procesa un chiste en cerebros de hombres y mujeres ayuda a entender cómo se percibe el sentido del humor y demuestra que lo hacemos de manera distinta. Si ella no se ríe de un chiste, o él se parte por cualquier tontería, no se trata de que el otro no tenga sentido del humor. La diferencia entre sus carcajadas y las de su pareja no es más que un síntoma de nuestras diferencias cerebrales.  A los hombres les basta con un chiste absurdo, ellas necesitan que lo absurdo sea, además, divertido. Las mujeres activan más dos regiones del cerebro: la de las áreas del lenguaje y las de la memoria a corto plazo. Las investigaciones de Wisman reflejan que ellos cuentan más chistes, pero que ellas disfrutan más con el humor.

Las mujeres generan una mayor actividad en el sistema de recompensa. La forma de procesar la información del cerebro femenino consigue una mayor integración entre el conocimiento y la emoción, lo que produce una respuesta a lo agradable muy alta. En cambio el cerebro masculino, al no integrar tanto el componente emotivo espera recompensa de lo absurdo del chiste sea divertido o no. También hay que tener en cuenta que encontrar algo más o menos divertido, es muy personal y depende de la intensidad de la emoción percibida. Además el sentido del humor depende del ejercicio de la memoria a corto plazo, de ahí que aumente si tenemos una inteligencia fluida y creativa.

El sentido del humor y la risa son genuinamente humanos y universales. La felicidad se asocia con llevarse bien con uno mismo y con el entorno, y por ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar.

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