Top ten para picar

Un concepto que hay que tener claro para entender bien cómo funciona el metabolismo es cómo se activa el modo “despensa” generando y rellenando  adipocitos para almacenar la energía que podamos necesitar en forma de grasa. Para entendernos: esos molestos “michelines” en el abdomen, o “cartucheras” en las caderas, en piernas, glúteos, etc…y que si, además, falla la circulación están invadidos por la celulitis.

Este “modo despensa” se activa en dos momentos. Uno es cuando ingerimos más calorías de las que necesitamos porque comemos alimentos más energéticos que lo que necesitamos o en mayor cantidad, y así transmitimos el mensaje de “no vas a comer en mucho tiempo, por eso estoy cogiendo provisiones”. Otro es cuando nos saltamos las comidas principales por desorden en los horarios, transmitimos el mensaje de que “estamos en tiempo de escasez, no sé cuándo podré alimentarme otra vez” y entonces,cuando ingerimos cualquier alimento, como el cuerpo ha reducido su metabolismo para ahorrar energía, destina parte a almacenar grasa en los irreductibles adipocitos. Esto es lo que ocurre con el famoso efecto rebote después de dietas hipocalóricas.

Por eso, en nuestra alimenatación saludable hay que seguir dos pautas claves. La primera es que nunca hay que saltarse las comidas principales –desayuno, comida, merienda y cena- para mantener el metabolismo activo. Otra que cuando nos ataque el hambre emocional, no podemos ingerir alimentos hipercalóricos. De lo que es el hambre emocional hablaremos en otro post.

Por esto puede resultar útil tener una lista de alimentos para picar, tanto por si somos presa del hambre emocional, no podemos comer a su hora o necesitamos un plus de energía porque estamos realizando un sobreesfuerzo.

Aquí van algunas ideas:

1. Las frutas y las verduras han de ser la primera elección, porque son carbohidratos de menor índice glucémico, son menos calóricos y aportan minerales y vitaminas.

2. Los franceses tienen un recurso fácil y muy saludable: las “crudités” que además son limpias para llevar a la oficina. Pueden ser de zanahoria o apio crudos.

3. Fruta de temporada. Entre ellos, la manzana es saciante; los cítricos y el kiwi aportan vitamina C, que ayuda a absorber el hierro, es antioxidante y ayuda al crecimiento y reparación de los tejidos; y las uvas que previenen enfermedades neurológicas, del corazón y el cáncer.

4. Frutos secos. Especialmente una o dos nueces, aportan calorías, reducen el colesterol y previenen enfermedades cardiovasculares. También son ricas en vitaminas las almendras y las nueces de macadamia.

5. Yoghourt desnatado con fruta. Evitar añadirle azúcar o edulcorantes.

6. Batidos naturales de frutas o verduras. Es especialmente rico en vitamina C y E el tradicional de naranja y zanahoria. Manzana, apio y zanahoria, o limón, tomate y fresas. Hay que tomarlos recién hechos porque la vitamina C se oxida.

7. Fruta deshidratada como pasas u orejones.

8. Bocadillito integral con jamón ibérico con tomate o fiambre bajo en sal y en grasa, o sardinas al natural.

9. Una o dos galletas integrales o tortitas de maíz o arroz. Son muy saciante.

10. Y para la noche o en algún momento que necesitemos algo dulce con urgencia una onza de chocolate negro.

En resumen, para evitar que active el modo “despensa” que aumentan los depósitos de grasa en nuestro cuerpo, tan antiestéticos y peligrosos para nuestra salud, no hay que saltarse ninguna comida y evitar realizar comidas hipercalóricas, tanto por la cantidad o como por el tipo de alimentos.

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