En Vietnam no existen gordos

Acabo de volver de un país maravilloso, Vietnam, donde curiosamente no he visto una persona gorda, ni siquiera  con sobrepeso, y no creo que sea por falta de comida. A lo largo del país de casi 90 millones de habitantes con una renta per capita de 1.500 euros al año, existe la pobreza pero no la miseria, por lo que casi todos tienen alimentos que provienen de la tierra, de los ríos o del mar. Pero el secreto de su esbeltez está en cómo los cocinan.

Su alimentación está basada en las verduras, la carne y el pescado y el arroz. Todos ellos hechos al vapor, en la cazuela o en pequeñas parrillas de las que están llenas los mercados de Hanoi. Suelen acabar sus comidas con fruta fresca. Su único pecado son los rollitos fritos, pero con esa alimentación es imposible engordar. Como suele ir acompañada de una temperatura media de 35 grados de temperatura y un nivel de humedad de entre el 80 y el 95% eliminan rápido todas las toxinas del mundo.

Mujeres vendiendo peces que acaban de pescar en el Río Perfume en Hué

Durante el viaje he conocido muy distintas cocinas, pero la mayoría de ellas estaban elaboradas de forma sana y natural, con un poco de picante y siempre muchas sopas, la base de su alimentación.

Ya cuando desayunan toman la famosa sopa ‘phô’, que es el plato más tradicional de la cocina  vietnamita. Se trata de una sopa de fideos de arroz con caldo de ternera a la que se añaden trozos de carne, pollo o tripas. Va acompañada de cilantro, hojas de albahaca, salsa de pescado y picante (salsa Hoisin). Lo cierto es que llena lo suficiente como para aguantar horas hasta el almuerzo, momento en que algunos lugareños vuelven a tomarla.

Los vietnamitas no suelen salir a comer fuera de su casa, excepto en los locales que están en la calle con sillas bajitas en la acera y con una comida de dudosas condiciones higiénicas. Todas las ciudades están llenas de ellos y si el visitante se atreve podrá encontrar la auténtica gastronomía del país que está deliciosa. Pese al aspecto de los locales, la comida merece la pena dejarse los escrúpulos aparte. Es curioso que los franceses implantaran la baguete y a lo largo del país se pueden encontrar bocadillos callejeros con embutidos de cerdo, verduras o paté, la comida rápida de Vietnam.

Entre los platos mejores que he probado está el Bánh Xèo (Fried Vietnamise Pancake), una especie de crêpe crujiente hecha con harina de arroz y rellena de lonchas de cerdo, gambas y brotes de judía o de soja, fritos todos ellos en la sartén. Se sirve envuelto en una hoja de lechuga, rellena con hojas de menta o albahaca y se acompaña de una salsa de pescado con limón. Os recomiendo el Market Restaurant en Hoi An, muy cerca del puente de Japón, donde lo preparan maravillosamente.

El pescado es otro de los elementos  habituales en la cocina vietnamita. Sin embargo, para mi gusto lo suelen hacer demasiado, aunque gracias a las salsas y sus maravillosas especias mejoran un poco.

Otra costumbre vietnamita muy sana es la fruta que venden simpáticas mujeres a lo largo de todo el país con un palo y dos cestas que llevan al hombro por toda la ciudad. Es el tentempié local, ideal para tomar entre horas o de postre. Otro ‘appetizer’ que se puede encontrar en la calle a todas horas son las brochetas de pollo o de carne que se parecen a los pinchos morunos y que están riquísimas.

Pero no todo en Vietnam es cocina tradicional. Algunos tratan de hacer cocina fusión como el restaurante Green Tangerine en Hanoi, la capital, donde se pueden probar algunos platos de la gastronomía francesa adaptados a la vietnamita para gustos más occidentales y presentados al más moderno estilo. Exquisito su Ca Qua, un pescado con espinacas y una salsa estilo vietnamita. El lugar es muy bonito y supone un oasis en medio de la ruidosa ciudad. Si no hace demasiado calor es maravilloso cenar en el patio. También es recomendable el 69 Bar Restaurante en el número 69 de la calle Phô Ma May donde hacen unos rollos riquísimos y una cocina tradicional con cierta imaginación. Está en una antigua casa del Barrio Antiguo.

En Hoi An cualquiera de los restaurantes de la ‘Old Town’ está a la altura. De hecho es uno de los lugares donde mejor se come de todo Vietnam con el permiso de Hué, la cuna de los chefs reales. Es curioso el restaurante Rice Drum que además de dar de comer ofrece cursos de cocina para aprender a preparar tres platos típicos vietnamitas y tiene una terraza muy bonita y agradable para tomar algo frente al río.

Ya hacia el sur del país, en Ho Chi Mihn (la antigua Saigon) se pueden degustar todo tipo de comida, pero a pesar de todo, los vietnamitas del sur también están delgados. Queda claro que continúan manteniendo su alimentación tradicional pese a la proliferación de restaurantes de todo tipo. En la capital económica de Vietnam se nota una mejora en el servicio como en Vietnam House donde se degusta una estupenda cocina vietnamita pero occidentalizada. Un sitio de turistas en el que aparecen las fotos de cada plato para saber elegir, sin embargo merece la pena. El local con aires de la época francesa también acompaña. Otro muy similar es Lemon Grass que ha sido elegido entre los 101 Best Restaurants en Asia 2013.

¡Ah! una mención especial a la cerveza que en todas las zonas fabrican la suya propia. Todas ellas son muy suaves y destacan algunas como: Saigon, 333, Halida, Larue, Hoi An o Bia Hoi . Por cierto que el consumo de cerveza del país encabezó la región del sudeste de Asia, y ocupó el tercer lugar en Asia, después de China y Japón en 2012, según EUROWATCH.

No hace falta hacer un estudio de por qué en Vietnam no hay gordos, queda claro que su alimentación es ideal, pese a que algunos simplemente pasan todo el día en sus tiendas para tratar de vender sus mercancías.

Familia en moto por las calles de HanoiEstá claro que con esa vida no tienen estrés, ni comen por ansiedad, ni necesitan dietas de adelgazamiento aunque no tengan cubiertas algunas de sus necesidades básicas como la educación o la sanidad. ¡Con esos cuerpecitos no es de extrañar que toda una familia quepa en una moto y tan felices!

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *