Los ocho pensamientos negativos que impiden adelgazar (I)

Al igual que muchos de vosotros, llevo unos cuantos años luchando contra los kilos de más y todavía no he conseguido mantenerlos a raya. Me paso la vida observando a las personas delgadas y he llegado a la conclusión de que están así porque no están obsesionadas con la comida. A través de esta sección pretendo acercar mis experiencias en este sentido y aportar estudios, lecturas o descubrimientos sobre el tema.

Cuando empezamos una dieta (ya la palabrita se las trae) siempre intentamos seguirla a rajatabla y nos frustramos cuando nos la saltamos y hasta nos sentimos culpables. Tras varias sesiones con una psicóloga especializada en nutrición he aprendido unas cuantas técnicas que me gustaría compartir con vosotros, que me está resultando de utilidad, y que van más allá de los típicos consejos (también muy valiosos) como: utiliza platos pequeños, sírvete solo una vez, no comas de raciones en platos comunes, deja un poco de comida en el plato o levántate nada más acabar de comer.

En primer lugar sugiere que identifiquemos las situaciones de alto riesgo para caer en la tentación. En mi caso, las comidas de trabajo, los cocteles llenos de cositas para picar, las fiestas y en general la vida social, pero además pasear por Madrid está lleno de tentaciones para mí: los pinchos de los bares, las panaderías y pastelerías… ¿Nunca habéis babeado soñando con un bocadillo, un picho de tortilla o un donuts de chocolate? En fin que mi psicóloga sugiere pensar en otra cosa y la verdad es que de vez en cuando ¡¡funciona!! Aunque no siempre.

Y para estos que somos perfeccionistas y nos decimos “o todo o nada”, “si ya me lo he saltado mañana vuelvo a empezar”, asegura que es lo peor que puedes hacer. Hay que compensar en las siguientes comidas o hacer un poco más de ejercicio.¡Nunca tirar la toalla! Nadie es perfecto.

Aquí os expongo algunos de los pensamientos negativos que todos tenemos y por lo que fracasa cualquier intento de conseguir un estilo de vida saludable que nos llevaría a adelgazar:

1. El deber: “debo ser el mejor” “debo hacer la dieta perfecta” “debo perder peso todas las semanas”

2. Los extremistas: Son los que tiramos la toalla ya que pensamos “o todo o nada”, así que “de perdidos al río” y me atiborro para volver a empezar la dieta el siguiente lunes.

3. El fatalista: nada puede cambiar ¿Si ya lo he intentado antes y no funcionó ¿porqué va a funcionar ahora?

4. El horror: “Llevo toda la semana a dieta y no he adelgazado nada, lo dejo porque esto es un horror”, “es demasiado duro”

5. El no puedo: cuando pensamos que somos incapaces de resistir a la tentación

6. Las excusas: en esta soy una gran experta. “Como hoy tengo una cena, ya empiezo mañana” pero lo malo es que casi siempre las tengo. O es que “me aburro” o es que “me quiero premiar tras un día duro…”.

7. La sobre generalización: Es cuando damos por hecho que por comer un bocadillo siempre los estamos comiendo así que qué más da “me comí uno así que siempre lo hago” y nos lanzamos a por otro aunque ya estemos saciados.

8. Las etiquetas: Nos ponemos etiquetas de vagos, perezosos o faltos de voluntad para no seguir las dietas.

Lo cierto es que todo este tipo de pensamientos nos lleva a la frustración, ansiedad, nos cabreamos con nosotros mismos y cada vez nos queremos menos. Mi psicóloga, Regina Espinosa, me ha enseñado cómo cambiarlos y espero que alguna de estas soluciones os pueda servir de algo. De momento identificarlos y en el próximo post os cuento sus herramientas para luchar contra los pensamientos negativos. Eso si, no penséis que esto es de hoy para mañana, yo aún sigo trabajando en ello con muchos tropiezos, pero lo importante es luchar para conseguir un peso cómodo y una alimentación sin excesos diarios.

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