La economía después de Trump

El relevo en la Presidencia de Estados Unidos ha causado más sensación en medios económicos internacionales de lo que se suponía. Los graves incidentes promovidos en las instituciones legislativas de Estados Unidos pueden acarrear un serio quebranto para el Presidente saliente de la nación a pesar de que restan muy pocos días para que se produzca el relevo efectivo en la Casa Blanca.

Pero mirando un poco más adelante, lo más relevante de lo sucedido en materia económica es el hecho de que el Partido Demócrata se ha quedado con el mando en las dos instituciones representativas, el Senado y el Congreso, y ello tiene consecuencias potenciales importantes ya que el partido perdedor ya no podrá bloquear las medidas económicas del nuevo presidente, como podía hacer en el pasado, cuando algunas de las estrategias de lucha contra la crisis económica se encontraron con el bloqueo legislativo de los republicanos. Las Bolsas ya tuvieron una primera reacción estos últimos días y quedó bastante patente la diferencia entre los sectores.

El nuevo escenario económico que se va a diseñar en Estados Unidos cuenta, en efecto, con ganadores y perdedores previsibles. Las nuevas autoridades económicas tienen ahora el camino despejado para afrontar una estrategia de mayor gasto público con el que impulsar la economía. Ello pasa por buenas perspectivas para el sector de la construcción, que cuenta además con algunas empresas españolas muy bien posicionadas.

Junto a la construcción y las obras públicas, otros sectores que pueden ganar opciones a medio plazo son los relacionados con las energías renovables y algunos sectores de tipo cíclico. También aquí hay presencia española con probable balance de beneficios ya que Iberdrola ha logrado importantes acuerdos de inversión en las últimas semanas y está impulsando un ambicioso plan de inversiones en el país, muy en sintonía con las nuevas orientaciones de la economía energética estadounidense y sus ambiciones en el terreno del cambio climático.

Tampoco el sector financiero va a verse menospreciado en un nuevo esquema de política económica en el que los tipos de interés pueden experimentar un giro positivo. En el caso español, no deja de ser significativo el estirón experimentado por el Banco Santander tras el desenlace de la nueva escena política, en la que los demócratas ganan terreno y asumen con bastante libertad de movimientos la conducción de la economía americana con vistas a un mayor impulso de la política monetaria.

Hay también sectores en los que la nueva orientación de la economía americana puede presentar señales menos favorables, lo que podría afectar a empresas petroleras o a compañías del sector tecnológico, en las que se vislumbran problemas de regulación, con un mayor grado de intervencionismo, y de mayor presión fiscal.