La dificultad de recuperar el empleo

Las primeras estadísticas del mercado de trabajo (a la espera de que se publiquen los datos del INE de la Encuesta de Población Activa, el próximo 28 de enero, correspondientes al último trimestre de este año 2020), empiezan a ofrecer un panorama algo peor del esperado. Han sido 724.000 personas las que se han incorporado al paro a lo largo del año, situándose en 3,88 millones el número de desempleados al cierre del ejercicio.

La tarea de recuperar a tantas personas como han perdido su empleo es ahora mismo el principal objetivo de la economía. El número de afiliados a la Seguridad Social se ha detenido en los 19 millones de personas, una cifra que se había alcanzado hace dos años tras importantes esfuerzos y que durante el año pasado ha disminuido en unas 360.000 personas. La primera tarea, por lo tanto, consistirá en recuperar esos 19,4 millones de personas afiliadas al sistema, lo que a su vez requiere un crecimiento de la actividad económica bastante más vigoroso del que actualmente estamos viviendo.

No será tarea fácil a la vista de las primeras semanas de aplicación de la campaña masiva de vacunación, ya que el ritmo de administración de la vacuna contra la Covid 19 está resultando bastante menos dinámico de lo que se había anunciado. Es una especie de rueda de efectos encadenados: la extensión de la pandemia se está acelerando en estas últimas semanas y las autoridades de diversos ámbitos, sobre todo las autonómicas, están orientándose hacia una paralización cada vez más acusada, lo que tiene como consecuencia un frenazo en la actividad económica, en el consumo y en los gastos asociados al ocio y a diversas actividades sociales. Todo esto genera una debilidad creciente en la actividad económica y por lo tanto en el empleo.

Hay un sector que en la economía española tiene un papel decisivo y que además es muy intensivo en la creación y el mantenimiento del empleo. Se trata del sector turístico, que en los últimos años ha ido elevando su peso en el conjunto de la economía. Dentro de la actividad turística, la multiplicación de tareas es importante ya que afecta a la hostelería, a la restauración, a los gastos de consumo que realiza una población que casi duplica la población española.

En estos últimos años, el número de turistas ha llegado a superar los 85 millones de visitantes. Este año 2020 todavía no ha aportado los datos definitivos pero con las cifras de finales de noviembre se observa ya el tremendo mazazo que el sector ha experimentado, al pasar de los 79 millones de personas de noviembre del pasado año hasta los 18 millones que nos han visitado en los once primeros meses del año 2020.

Un descenso que en términos relativos ha sido del 77% y que en cifras absolutas se ha traducido en 61 millones de visitantes menos. Son cifras bastante escalofriantes que no pueden pasar desapercibidas para una economía en la que la dependencia frente a los turistas internacionales supera el 20% del PIB. El impacto que este descenso del turismo está teniendo puede resultar más nocivo para la economía española de lo que podría suponerse ya que la lucha contra el virus en los tres países que representan la mayor parte de los visitantes extranjeros a España (Gran Bretaña como líder destacado, más Alemania y Francia, este último país situado el pasado año como el primer proveedor de visitantes a España desplazando a Reino Unido) está siendo de una gran intensidad y podría prolongarse a lo largo de todo el año 2021, sobre todo en Gran Bretaña.

Las primeras estadísticas del mercado de trabajo (a la espera de que se publiquen los datos del INE de la Encuesta de Población Activa, el próximo 28 de enero, correspondientes al último trimestre de este año 2020), empiezan a ofrecer un panorama algo peor del esperado. Han sido 724.000 personas las que se han incorporado al paro a lo largo del año, situándose en 3,88 millones el número de desempleados al cierre del ejercicio.

La tarea de recuperar a tantas personas como han perdido su empleo es ahora mismo el principal objetivo de la economía. El número de afiliados a la Seguridad Social se ha detenido en los 19 millones de personas, una cifra que se había alcanzado hace dos años tras importantes esfuerzos y que durante el año pasado ha disminuido en unas 360.000 personas. La primera tarea, por lo tanto, consistirá en recuperar esos 19,4 millones de personas afiliadas al sistema, lo que a su vez requiere un crecimiento de la actividad económica bastante más vigoroso del que actualmente estamos viviendo.

No será tarea fácil a la vista de las primeras semanas de aplicación de la campaña masiva de vacunación, ya que el ritmo de administración de la vacuna contra la Covid 19 está resultando bastante menos dinámico de lo que se había anunciado. Es una especie de rueda de efectos encadenados: la extensión de la pandemia se está acelerando en estas últimas semanas y las autoridades de diversos ámbitos, sobre todo las autonómicas, están orientándose hacia una paralización cada vez más acusada, lo que tiene como consecuencia un frenazo en la actividad económica, en el consumo y en los gastos asociados al ocio y a diversas actividades sociales. Todo esto genera una debilidad creciente en la actividad económica y por lo tanto en el empleo.

Hay un sector que en la economía española tiene un papel decisivo y que además es muy intensivo en la creación y el mantenimiento del empleo. Se trata del sector turístico, que en los últimos años ha ido elevando su peso en el conjunto de la economía. Dentro de la actividad turística, la multiplicación de tareas es importante ya que afecta a la hostelería, a la restauración, a los gastos de consumo que realiza una población que casi duplica la población española.

En estos últimos años, el número de turistas ha llegado a superar los 85 millones de visitantes. Este año 2020 todavía no ha aportado los datos definitivos pero con las cifras de finales de noviembre se observa ya el tremendo mazazo que el sector ha experimentado, al pasar de los 79 millones de personas de noviembre del pasado año hasta los 18 millones que nos han visitado en los once primeros meses del año 2020.

Un descenso que en términos relativos ha sido del 77% y que en cifras absolutas se ha traducido en 61 millones de visitantes menos. Son cifras bastante escalofriantes que no pueden pasar desapercibidas para una economía en la que la dependencia frente a los turistas internacionales supera el 20% del PIB. El impacto que este descenso del turismo está teniendo puede resultar más nocivo para la economía española de lo que podría suponerse ya que la lucha contra el virus en los tres países que representan la mayor parte de los visitantes extranjeros a España (Gran Bretaña como líder destacado, más Alemania y Francia, este último país situado el pasado año como el primer proveedor de visitantes a España desplazando a Reino Unido) está siendo de una gran intensidad y podría prolongarse a lo largo de todo el año 2021, sobre todo en Gran Bretaña.