La economía después de la pandemia

En estos días de cierre de año son muchas las especulaciones que se están realizando sobre lo que será nuestra vida en el plano económico tras la epidemia. Se suele dar por descontado que de esta vamos a salir de esta crisis sanitaria y que la vacunación masiva nos colocará en el punto de partida de une nueva etapa. Adivinar el impacto de esta crisis sanitaria en los diversos sectores económicos no será tarea fácil, expuesta a múltiples incertidumbres.

Hay también dudas muy importantes sobre los plazos, ya que la duración de las medidas precautorias para minimizar el castigo de la pandemia sobre la sociedad tendrá unas consecuencias muy dispares según el plazo de tiempo que transcurra hasta que llegue la normalidad. Se está considerando la próxima primavera como el momento a partir del cual la economía española podría empezar a recuperar un cierto ritmo de normalidad, con un periodo que se podría prolongar hasta finales del año 2021, según estas hipótesis.

No hay que dejar de lado tampoco el hecho de que la etapa final de la pandemia coincidirá con el periodo de tránsito del Brexit, es decir, el impacto que en la economía española pueda tener el cambio de las reglas que regulan las relaciones económicas entre los países europeos y más precisamente, por lo que a España le atañe, el impacto de la salida británica de la UE sobre algunos sectores de actividad económica española especialmente sensibles, como es el caso del turismo, la pesca, los intercambios agrícolas, el sector del automóvil y otros, in olvidar algunas inversiones de grandes empresas españolas en Gran Bretaña. La suma de la pandemia y la complicación inevitable que presenta la salida británica de la UE es un serio problema que complicará las cosas en ambos frentes.

 

No son los dos únicos asuntos que van a influir en el futuro económico global. El impacto de la pandemia está siendo especialmente grave en Latinoamérica, una zona que además se reunir a una parte importante de la población mundial, es a los efectos de nuestros intereses directos, los de la economía española, un foco de ineludible reocupación.

En Latinoamérica están algunos de los mercados más atractivos para algunos sectores económicos españoles y allí se encuentran desarrollando importantes proyectos numerosas empresas españolas. Sectores como el bancario, el de la construcción o el de las telecomunicaciones, además del aéreo y el energético, tienen en Latinoamérica una apreciable fuente de ingresos que en estos momentos, dada la cuantía de las inversiones realizadas por las empresas españolas, se encuentran seriamente comprometidos.

La crisis del virus ha sumido a la zona en una importante falta de expectativas y en un notable paso atrás en algunas de sus variables básicas, como la educación y la salud de sus habitantes, ya de por sí bastante mermadas. Los índices de pobreza y desigualdad han aumentado de forma considerable en estos últimos años y las crisis políticas de una buena parte de estos países han añadido mayores desequilibrios. Nada de todo esto dejará de hacer sentir sus efectos en la economía española en los próximos años y desde luego no será para bien.