Tres años de crisis, último pronóstico

La famosa “V” de la economía bajo la pandemia está dejando paso a una recuperación menos inmediata. Los expertos de la OCDE creen que el bache iniciado en las primeras semanas del año 2020 terminará por corregirse a mediados del año 2023. Ese será el momento en el que el conjunto de las economías desarrolladas logrará un nivel de actividad económica similar al de los momentos en los que se inició la pandemia. Claro que los matices por países van a ser sustanciales, ya que si la entrada fue casi coincidente en el tiempo, la salida tendrá sus plazos y diferencias entre países.

Retornar al punto de partida llevará tres años a los más avispados (con la excepción de China y Corea del Sur, además del caso aparte de Estados Unidos) y hasta cuatro a los menos habilidosos, puesto que ocuparán Reino Unido y Argentina, con España pisándole los talones. Hace unas semanas, no muchas, las perspectivas eran algo peores, si bien en las semanas más recientes, a raíz de la mejoría de las previsiones sobre la distribución de la vacuna, las previsiones económicas han suavizado de forma considerable el estado de pesimismo.

En lo que atañe a España, la organización estima que el PIB caerá un 11,6% este año para reaccionar al alza un 5% en el año 2021 y un 4% en el año 2022. Quedarán unos 3,5 puntos para el año 2023 hasta que la respiración vuelva a su cauce normal, entendiendo por tal el que estaba vigente durante los meses finales del año 2019. Por lo tanto, hasta finales del año 2023 España no tendrá una economía en condiciones similares a las que tenía cuando estalló esta crisis sanitaria.

Quedan todavía muchos ingredientes que pueden condicionar la evolución de los acontecimientos, sobre todo la crucial etapa navideña que está ya en sus primeros pasos, durante la cual el bajón de la actividad económica que se produzca como consecuencia de las medidas que vayan adoptando tanto el Gobierno como las Autonomías determinará la intensidad de la vida económica. Hay confianza en la continuidad de las medidas de apoyo económico que mantenga el Banco Central Europeo (BCE), que parece convencido de que la intensidad de la segunda ola de la pandemia está teniendo un impacto mayor del que en principio se esperaba.

De todas formas, prolongar durante mucho tiempo más la sobredosis de apoyos monetarios a la economía podría llegar a tener un impacto contraproducente, erosionando hasta extremos difícilmente manejables en el futuro la asimilación de la deuda que se está generando en estos tres años de déficits continuados y elevados.

La eventualidad de una tercera ola de la pandemia tendría efectos muy letales para la economía, entre otras cosas porque el inicio de la tarea de contención de la enorme Deuda Pública acumulada en este tiempo no puede demorarse por mucho tiempo. Por fortuna, las previsiones que la OCDE ofrece para la deuda española en relación con el PIB no llegan al temido 130% de Deuda Pública sobre PIB que se estimaba hace poco tiempo. Para el año 2022 se está manejando una previsión más amable, del 122%. Es mucho pero resulta claramente más manejable.