El futuro de BBVA y del Sabadell

No son habituales en el mundo empresarial español las rupturas de fusiones en avanzado estado de gestación. La de BBVA con Sabadell ha causado gran sorpresa porque parecía contar con muchas bazas a su favor, sobre todo desde el punto de vista de los intereses de Banco Sabadell, entidad con numerosos descosidos que requerían (y requieren) un remedio urgente.

No está claro que para BBVA la suma de las dos entidades resultara de especial interés, máxime cuando en esta entidad tampoco faltan los quebrantos, alguno de ellos de cierta envergadura en el plano financiero (es decir, dejando aparte el escabroso pleito con el ex comisario Villarejo), caso de su presencia en Turquía, en donde ocupa un destacado puesto como el segundo banco de mayor volumen de actividad a través de su filial Garanti.

La filial turca aportó en el último ejercicio completo el 8% del beneficio del banco español frente al 44% de México y el 23% de España. Turquía no ha sido una inversión acertada para BBVA, vistas las cifras de estos años, ya que los resultados obtenidos están lejos de las expectativas que se abrieron cuando el banco adquirió esta participación en dos etapas, la última en la primavera del año 2017.

El actual número dos del banco español, el turco Onur Genç, está presionando últimamente para que BBVA incremente su posición en el capital del banco otomano, del que controla algo más del 50%. La ocasión es bastante propicia para este aumento de la presencia española, ya que BBVA acaba de acordar la venta de su filial estadounidense por 9.700 millones de euros, un dinero que le permitía entrar con holgura en el capital del Sabadell y aportar algún dinero adicional a sanear el balance además de satisfacer a los accionistas con una mejora del dividendo, ya que la cotización de BBVA ha caído con fuerza en los dos últimos años y el accionariado del banco se muestra bastante crítico con la gestión. Tras la ruptura del preacuerdo de integración con el Sabadell, el banco de origen vasco tiene las puertas abiertas para mejorar su posición atacando algunos de los frentes abiertos. De hecho, los analistas han valorado de forma muy positiva la ruptura de las conversaciones de integración con el Sabadell y la cotización ha crecido con fuerza esta semana.

Sanear el balance en general y dedicar algo más de atención a su filial turca serán posiblemente los rumbos que va a tomar BBVA en las próximas semanas. Más allá resulta difícil hacer previsiones, pero no habría que descartar la ambición del equipo directivo de BBVA por mejorar su posición en el mercado español, bien mediante la implementación de una estrategia expansiva, que quizás absorbiendo al Sabadell no llegaría a satisfacer sus aspiraciones (es decir, optar al liderazgo del mercado bancario español), bien mediante alguna integración de alguna entidad española o filial de algún banco extranjero en España. Hay, desde luego, muchos candidatos para esta última posibilidad.

Para el Sabadell, la recuperación de un status más aceptable se presenta mucho más complicada. Entre otras cosas porque su filial británica, el TSB, es una fuente de problemas y difícilmente le aportará beneficios en casi de venta, como ha logrado BBVA en Estados Unidos hace pocas semanas. La situación del mercado financiero español en estos momentos, con tipos de interés que imposibilitan la obtención de márgenes de beneficio interesantes y con un horizonte a medio plazo que será muy exigente a la hora de incrementar las dotaciones para cubrir riesgos fallidos, dificultará la superación de la crisis para el banco catalán.

No se entiende muy bien por qué las negociaciones entre ambos bancos, al parecer aceleradas por las altas pretensiones del Sabadell, tanto en valoración de balances como en exigencia de una mayor presencia en los puestos de mando de la entidad resultante, han fallado tan estrepitosamente. Un fracaso que tendrá previsiblemente un coste bastante más elevado que las diferencias de precios que se barajaron en las negociaciones finales.