Medidas para salir de la crisis

Las medidas de tipo sanitario y económico que van a tomar los Gobiernos en las próximas semanas están rodeadas de un alto grado de incertidumbre. La razón es que no hay una certeza firme sobre lo que puede suceder con la economía en los próximos meses, con el horizonte de las Navidades como principal piedra de toque. Ni la Reserva Federal americana ni el BCE han dejado traslucir sus intenciones, aunque coinciden en señalar que e estado de la economía demandará la continuidad de los estímulos financieros y monetarios.

Uno de los puntos de atención podría ser el dividendo de los bancos, de momento suspendidos por sugerencia de las autoridades. Aunque se considera que a lo largo del año 2021 esta limitación en el pago de los dividendos será revocada, hay dudas sobre el momento en el que se abrirá la puerta para el reparto de los dividendos, la cuantía de los repartos y la posible discriminación entre entidades, ya que se maneja la posibilidad de que las autorizaciones para repartir beneficios sean objeto de selectividad, dejar que unos bancos distribuyan a sus accionistas y otros se vean obligados a fortalecer sus recursos propios para afrontar una etapa de crecimiento con mayores garantías.

Está claro que abrir la mano al reparto de los dividendos bancarios sería una medida de amplios efectos multiplicadores, por lo general de tipo positivo, desde una reacción alcista de las Bolsas que arrastre al conjunto de la economía hasta una mejoría de la percepción de los agentes económicos en el sentido de que la crisis se dé por finalizada.

Las medidas que se adopten dependerán en todo caso de los diagnósticos que se realicen de la evolución de la economía, del progreso del PIB, de la situación del mercado de trabajo y de las pulsaciones que ofrezcan algunas otras variables económicas, como el consumo, el ahorro y la inversión. Las reuniones que celebrarán los bancos centrales durante la última etapa del mes de diciembre serán decisivas en este sentido, ya que las que se acaban de desarrollas en el mes de noviembre han estado marcadas por la cautela, la incertidumbre y un leve compromiso de mantenimiento de estímulos bajo la sospecha de que la economía necesitará todavía algunos meses, tras las Navidades, de apoyo financiero.

Las cifras de la segunda oleada de la pandemia están siendo algo positivas, mejores que la de hace dos o tres meses, pero muy lejos de un estado de optimismo que permita dar luz verde a una expansión del optimismo y de la actividad. El cambio de Administración en Estados Unidos, tanto con la nueva Presidencia como con la llegada de Janet Yellen a la cabeza del Tesoro, serán buenas oportunidades para aportar dosis de confianza a los agentes económicos.

Yellen ha dejado una excelente huella en la Reserva Federal, en donde ocupó por primera vez en la historia de este organismo la alta dirección, nunca antes gestionado por una mujer. También será previsiblemente la primera mujer en llevar las riendas del Tesoro. Yellen manejó la economía de Estados Unidos con mano firme y segura durante varios años, en los que la tasa de paro alcanzó sus mínimos históricos, con una tasa de inflación también en sus mejores registros. Su papel al frente del Tesoro americano puede ser una buena señal.