A rebobinar previsiones

La oleada de optimismo que ha desencadenado el anuncio de la farmacéutica Pfizer de que su vacuna contra el coronavirus tiene un altísimo grado de eficacia (más del 90%) ha ocasionado una especie de terremoto económico. Su principal consecuencia se justifica en clave optimista. Es decir, si hasta ahora estábamos condenados a la depresión en paralelo al deterioro de la pandemia, ahora parece que estamos en condiciones de ver mejorar la economía como un tiro.

No está claro que las consecuencias sean ni tan automáticas ni tan rápidas ni tan contundentes. Pero parece creíble el relato optimista que nos conduce a mejorar el futuro inmediato, revisando al alza las previsiones económicas que no pintaban nada bien. Acabamos de entrar en una etapa de inevitable rebobinar de las previsiones en la que los estados de ánimo están jugando ya un papel esencial.

Hay un país, España en concreto, en el que el estado de ánimo juega un papel fundamental, sobre todo cuando se trata de analizar el impacto económico del principal sector de la economía española, el turismo y todo lo que le rodea, como las actividades de ocio y la actividad económica que se mueve en torno a la movilidad, es decir, el transporte, sobre todo el aéreo, no en vano España es un país eminentemente turístico, con más de 83,5 millones de visitantes extranjeros según las gloriosas cifras del último año bueno (es decir, el de 2019), con unos ingresos de 92.300 millones de euros.

Son las cifras récord que de momento se quedan desgraciadamente con su condición sin posibilidad de prolongación inmediata. Para ir abriendo boca, este año de 2020 puede que tengamos que conformarnos con bastantes menos visitantes. Se estima una pérdida del orden de los 54 millones de turistas. A finales de agosto habían llegado a España 43 millones menos de visitantes. La caída es de escalofrío, ya que implica perder dos terceras partes de los turistas y por lo tanto afrontar una pérdida de ingresos que podría superar los 60.000 millones de euros. Estamos contemplando un descenso en torno al 65% para el conjunto del año.

La capacidad de revisión de los expertos va a ser puesta a prueba en los próximos meses. ¿Podrá España recuperar pronto los 83 millones de turistas? Por fortuna, los efectos de la vacuna, en el caso de que se cumpla su efectividad, van a contar con una amplia difusión internacional, lo que significa que aumentará el caudal de turistas en condiciones de poner pies en nuestro país durante los próximos meses.

En un análisis optimista de la situación, las previsiones para el verano del año 2021 empiezan a subir de tono, lo que significa que podríamos empezar a superar la crisis a mediados del año entrante y por lo tanto hacer buenas las previsiones que apuntaban hacia un apreciable crecimiento del PIB durante el año próximo. Las tesis de evolución económica en forma de “V” pueden ganarle la partida a las “U”.