Un plan para activar la economía

El farragoso mundo de las previsiones económicas acaba de enviarnos el último mensaje negativo, nada más y nada menos que procedente de la Comisión Europea, que nos acaba de adjudicar le peor cifra de crecimiento económico de la zona euro. Un 12,4% de caída del PIB en este año es el último pronóstico puesto en circulación por Bruselas, tras analizar los últimos recortes de actividad económica impuestos por las medidas anti pandemia instrumentadas por el Gobierno.

Tal y como están las cosas, la previsión puede considerarse de nuevo bastante provisional ya que lo que queda del año 2020, apenas dos meses, puede ser objeto de medidas adicionales de confinamiento y de cese de la actividad económica, tal y como están reclamando algunas Comunidades Autónomas, lo que provocaría nuevos retrocesos en las previsiones de crecimiento de la economía.

De momento, la Comisión Europea ha coincidido al milímetro con el Banco de España, que este mismo lunes había lanzado un pronóstico horquilla, entre el 9,5% y el 12,4% para el retroceso de la economía española en el conjunto del año en curso. Como se ve, hay coincidencia en la previsión de Bruselas y la máxima cifra que baraja el Banco de España. Quizás curándose en salud, el banco ya había adelantado algunas de las medidas de freno que el Gobierno y las autoridades preparaban para la recta final del año, medidas muy centradas en sectores especialmente sensibles de la economía española, como el sector servicios, como el turismo y la hostelería y restauración en cabeza.

Sea como sea, el frenazo económico es de tal envergadura que resultará difícil recuperar en los dos años siguientes, lo que avala la tesis de que la crisis no será de corto recorrido sino de carácter bastante más dañino, lo que indica que las medidas económicas que debería afrontar este Gobierno no están todavía ni siquiera esbozadas. El único plan del Gobierno en lo que atañe a la recuperación económica radica en las tenues y desenfocadas medidas que contempla el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año que viene.

La recuperación económica que se espera para los dos años siguientes se estima en torno al 5% de media según las hipótesis que maneja la Comisión Europea. El Banco de España apunta hacia niveles más altos de recuperación, de forma que el mazazo del año 2020 podría ser recuperado en el conjunto de los dos años venideros, hipótesis con la que no comulga la Unión Europea, más cauta y desconfiada en la capacidad de las autoridades españolas para implementar una política económica más agresiva y con mayor énfasis en la inversión que sea capaz de rehacer el ritmo de actividad en un bienio a pesar de la dureza del castigo sufrido en el ejercicio que todavía está en trance de superación.

No se han visto desde luego estrategias de crecimiento económico tendentes a activar el ritmo de crecimiento ni tampoco medidas relacionadas con el tan cacareado cambio de modelo económico, el único instrumento que podría acelerar el crecimiento a partir del momento en el que se suspendan las medidas de confinamiento causadas por la pandemia. Sería este, por lo tanto, el momento más adecuado para poner en marcha ese ambicioso programa de reconstrucción, aprovechando la buena disposición que existe en la Unión Europea de prestar ayudas financieras de amplio espectro.