Latinoamérica, ahí al lado

América Latina está pasando sus peores momentos, en lo económico y en lo social, también en lo político, desde hace bastantes años. La crisis del coronavirus ha llegado con especial virulencia y algunos países, como Brasil, México o Argentina, presentan algunas de las  peores cifras a escala mundial.  Hay pronósticos severos sobre la evolución del PIB para este año y para el próximo, con retrocesos por encima del 8%. Posiblemente la crisis latinoamericana es, entre todos los territorios, la que más daño puede causar a España, desde luego en lo económico.

Y ello tiene una doble consecuencia. Por un lado, América es la zona del mundo en donde mayor es la identificación de España por razones bien conocidas y fáciles de explicar dado su  arraigo histórico. Pero en lo económico, los lazos entre ambas partes son  sumamente estrechos, lo que obliga a España y en particular a algunas de las grandes empresas que operan  en aquella zona a tomarse el asunto con una especial trascendencia.

El impacto de la crisis latinoamericana en España y particularmente en nuestra economía está siendo analizado con detalle por los estados mayores de algunas de las mayores empresas, tanto financieras como industriales de nuestro país. Hay que subrayar el  hecho de que  el peso de las actividades latinoamericanas en algunas empresas españolas es el principal activo de estas últimas. En algunos casos incluso es destacable el hecho de que un solo país latinoamericano tenga más peso que la propia economía española en el balance de la empresa.

Casos como el de BBVA, cuyo primer mercado es  México, por delante del español, no es más que un ejemplo. Hay empresas industriales en las que sucede lo mismo o algo parecido, caso de Telefónica, Iberdrola, Endesa (aunque ahora sea una empresa básicamente italiana), Santander, Repsol,…La crisis económica latinoamericana forma parte indisoluble de la crisis económica que afecta a la economía española.

Hay  diferencias importantes entre España y Latinoamérica  en lo que atañe a la organización institucional de la economía, por ejemplo la inexistencia en este importante grupo de países de una organización financiera y económica que permita dar cobertura colectiva y generar políticas comunes, como sucede en Europa con el BCE o la propia UE y en otros casos mediante su  propia dimensión cuasi continental, como sucede con China o con Estados Unidos.

Latinoamérica carece de estos elementos de cohesión, ya que los diversos intentos que se han desarrollado no han tenido la fuerza suficiente ni han sido  aceptados por el suficiente número de países como para permitir una unión económica que permita salvaguardar  los intereses colectivos en momentos de crisis, como viene sucediendo en los últimos años.  España podría jugar un cierto papel en ese empeño, aunque nuestro tamaño económico y nuestra posición política parecen insuficientes para apoyar tal ambicioso objetivo.  Pero algo habrá que hacer  desde este lado del Atlántico, sobre todo en  el  ámbito de nuestra pertenencia a la Unión Europea.