El pronóstico dual del FMI

Una de cal y otra de arena. Las previsiones actualizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía española nos sitúan este año a la cola del crecimiento aunque en el año 2021 España podría volver a ocupar la primera plaza en crecimiento del PIB  en el grupo de países avanzados.  Son previsiones muy volátiles, ligadas a los aciertos o fallos en las lucha contra el coronavirus.  Dado que la lucha contra la pandemia provoca  medidas de impacto económico  importante, la determinación de los Gobiernos a la hora de  adoptar esas  medidas de restricción económica (que a su vez responde a la evolución de  los contagios)  es la que  yugula la intensidad de la recesión o el vigor de la recuperación económica.

Si hemos de hacer caso a las estimaciones de los expertos del Fondo Monetario, la reacción de la economía española se  parece  en estos dos años más a la forma de “V” que se había diagnosticado en el inicio de la crisis que a la forma de “U”  que en algunos momentos parecía imponerse, alargando la fase de recesión.  A la postre, esta crisis será de desarrollo más rápido que la de los años pasados (entre 2008 y 2013), ya que se  reduce a dos años el impacto más duro, es decir, alrededor de la mitad.

Para España, la caída prevista este año del  12,8% es ciertamente  un fuerte mazazo, de la misma  forma que la reacción del 7,2% esperada para el año 2021 es la más vigorosa entre los países avanzados. De hecho, si  se cumplen los pronósticos y  España aprovecha con eficacia las ayudas europeas, la reacción del  año 2021 podría llegar al  9,8% (siempre con la  previsión del FMI como elemento de análisis), lo que  implica una   recuperación realmente rápida.  No llegará España a recuperar la caída del año 2020, pero quedará muy cerca de lograrlo si este escenario se cumple.

La capacidad del Gobierno para aplicar adecuadamente las medidas que se ha comprometido a financiar la Unión Europea dará buena idea  de la intensidad de la recuperación, ya que esas ayudas  exteriores europeas tienen potencialmente un notable impacto en la multiplicación  de la inversión tanto pública como privada. Por desgracia, lo que hemos conocido hasta la fecha  sobre las medidas que  prepara el Gobierno para salir de la crisis con estos apoyos  no invita al optimismo.

Dejando de lado la importancia de los números, lo que sí será determinante en la salida de la crisis económica derivada de la pandemia  será la capacidad del sistema productivo para adaptarse a las nuevas normas que traerá la nueva normalidad.  La economía va a salir de esta crisis con normas de conducta muy diferentes a las que estaban vigentes en los años anteriores a la crisis iniciada en el año 2008. Esta crisis va a ser muy determinante a la hora de establecer nuevas pautas de conducta de los  agentes económicos, con cambios muy importantes en la forma de trabajar (el teletrabajo es uno de los patrones llamado a  generar importantes cambios en la productividad), en  la dimensión de los agentes económicos, en el papel de los agentes financieros, en el nuevo papel de la movilidad, en las relaciones internacionales  y en otros muchos aspectos de la vida económica.