Utilizar el gasto para levantar la economía

Levantar la economía española del tremendo castigo que está sufriendo este año de 2020 tendrá un coste sin precedentes. El esfuerzo que ha de realizar el sector público a lo largo del año 2021 ya cuenta con una primera cifra aproximativa, la del gasto público, que en total superará los 196.000 millones de euros, en los que se incluye una partida apreciable de ayudas europeas, en torno a los 27.000 millones de euros. Es una ayuda importante en una situación en la que todo parece escaso.

La previsión del Gobierno para la economía en el año 2020 ha sido rebajada estos días de forma que, dentro de la incertidumbre en la que se están moviendo todas las variables tanto de la economía como de la vida social, se estima que la producción podría caer entre un 11,6% y un 12,1%, con el inevitable impacto en las rentas de los ciudadanos, en los ingresos del Estado y de las Administraciones Públicas así como en el nivel de empleo, ya que hay colectivos, como el de los trabajadores y empleados autónomas, que barajan descensos de más de medio millón de personas con trabajo.

Después de este retroceso sin precedentes en los últimos años, las previsiones para el año 2021 son lógicamente muy diferentes y ya se manejan cifras positivas, aunque insuficientes para compensar la caída del año 2020. La previsión con la que está trabajando el Gobierno en sus últimas estimaciones apuntan hacia un aumento del PIB que oscilaría entre el 6,5% y el 9,9%. En ambos casos, la recuperación sería insuficiente para volver al punto de partida, es decir, para colocar a la economía española en el niel del que partía a finales del año 2019, cuando la pandemia era una expectativa que asomaba en todos los ámbitos de loa sociedad.

Por lo tanto, tendremos que pensar en que hasta el año 2022 no vamos a disponer de las mismas oportunidades de empleo y de actividad que teníamos en el momento en el que arrancó la pandemia del coronavirus. Es una previsión, en suma, que nos condena a dos años o dos años y medio de precariedad en la intensidad de la vida económica y en los niveles de renta de los ciudadanos.

Lo que están evaluando los analistas económicos es lo que se podría hacer en este periodo de interinidad y de crisis para lograr que la economía salga del bache en condiciones mejores de las que tenía cuando apareció el fantasma de la pandemia. La aplicación de reformas estructurales en la economía que sean capaces de mejorar la productividad es una de las exigencias que están en boca de casi todos los analistas.

España es una economía con un claro sesgo orientado hacia el sector servicios /(turismo, ocio, hotelería,…), una especialización que nos ha sido de gran provecho y fuente de riqueza en los últimos años, durante los cuales este tipo de actividades nos ha situado en la cabecera mundial de algunos sectores. Ese modelo es el que habría que revisar de cara a la nueva etapa que se avecina, por la que están transitando con buenas sensaciones algunos de los países europeos de nuestro entorno, que son ahora los que están tomando la cabecera del crecimiento, en contraste con la posición mucho menos favorable de la economía española.