Vuelve la ronda de las fusiones bancarias 

El precedente que ha sentado la fusión de Caixa Bank y Bankia ya está sembrando  una acelerada inquietud  en el sector, que ve ahora como inevitable lo que hasta hace apenas unas semanas  apenas pasaba de conveniente  y aconsejable. Las fusiones bancarias  están en trance de aceleración no solo en España, que es en donde se ha iniciado el proceso, sino en la mayor parte de los países europeos.

En lo que a España se refiere, hay al menos dos enfoques posibles que pueden traducirse en otras tantas estrategias. Por un lado, las fusiones entre bancos de  tamaño medio o pequeño y de otra parte la integración de algún banco  o incluso de algunos bancos españoles en operaciones de fusión transnacional. Hay una tercera opción, que en principio no debería descartarse aunque se le otorgan menos expectativas: la expansión de algún banco grande español con la adquisición de algún banco medio o pequeño.

Esta vía tiene en principio un candidato claro, la eventual absorción de Banco Sabadell por alguna de las tres grandes instituciones que ya se han configurado en el panorama nacional.  El candidato más  comúnmente mencionado para esta absorción del Sabadell es BBVA,  que se ha ido quedando algo retrasado en el mercado doméstico, es especial tras el liderazgo que han asumido Caixa y Bankia.

Pero los detractores de esta eventual fusión entre Sabadell y BBVA consideran que el banco de origen catalán añadiría más problemas que ventajas al grupo bancario de origen vasco, que en estos momentos está lidiando con el  difícil escenario turco, en donde las cosas no le han ido demasiado bien en los últimos meses. BBVA es un banco muy importante en Turquía y los problemas financieros de este país, en especial la depreciación  de la divisa turca, han causado cierto deterioro en el balance del banco español.

Las fusiones entre algunas de las antiguas cajas de ahorros, como es el caso de Unicaja y Liberbank (60% de peso en la primera y 40% de la segunda en un hipotético banco fusionado), tienen en estos momentos bastante más sentido por los problemas de tamaño, que ofrecen más posibilidades de manejo de los problemas de costes a los que se enfrenta el sector con la nueva etapa en la que se está adentrando el sector de los servicios financieros en todo el mundo.  Unicaja cuenta con un valor bursátil que se aproxima a los 1.200 millones de euros frente a algo menos de 800 millones en que se valora Liberbank.

Hay una batalla tecnológica muy  activa a la que los bancos centrales, preocupados  por la solvencia de las entidades financieras nacionales, están prestando gran atención, rebajando las exigencias que hace todavía unos meses planteaban a los bancos que presentaban propuestas de fusión. Es precisamente este cambio de actitud del Banco  Central Europeo (BCE) lo que ha vuelto a darle alas a la fusión de  Unicaja y Liberbank, que hace un año y medio había encontrado más obstáculos de los que previsiblemente tendrá que afrontar ahora.