El FMI, luces y sombras sobre España

El diagnóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado este miércoles es algo mejor de lo que se esperaba, pero sigue aportando un  claro componente  de  gravedad de la situación económica, muy vinculada al desarrollo de la pandemia. El PIB español  registrará este año un retroceso del 12,8% sobre el año pasado, una  estimación que no es desde luego la más pesimista de cuantas hemos podido leer o escuchar en las últimas semanas.

Ello tiene su valor teniendo en cuenta que las últimas semanas han  denotado una clara gravedad  en la contabilización de los contagios al tiempo que se dictan medidas de paralización o de limitación de algunas actividades económicas. Encontrar el punto de equilibrio entre la dureza de las medidas sanitarias  tendentes a frenar la pandemia  y  la limitación de  algunas actividades económicas resulta bastante difícil, de ahí la incertidumbre económica que nos rodea y que afecta  no sólo a los ciudadanos en general sino a algunos agentes económicos que han de tomar decisiones de inversión con alto riesgo.

El pesimismo del Fondo Monetario queda sin embargo matizado en alguna medida, sobre todo cuando se  avanza un pronóstico de aumento del PIB para el año 2021 del 7,12% frente al 6,3%  que se manejaba con anterioridad. La recuperación económica sigue presentando, por lo tanto, una apreciable incertidumbre, en el sentido de que no estamos ante una recuperación en “V”, sino de longitud algo más dilatada. Es decir, hasta el año 2022 ó 2023 no cabe esperar un nivel de actividad productiva similar al del año 2019, cuando empezaron a percibirse los primeros síntomas de la pandemia. Esta previsión no es tan optimista como algunas de las que se habían barajado en los primeros meses de este año, pero al menos ofrece un horizonte  de reacción al alza que  permite afrontar las cosas con tintes menos dramáticos. Está claro que  el desarrollo de la pandemia va a dar la pauta principal en la evolución de la economía.

En el informe del Fondo Monetario se destacan dos asuntos de  especial importancia en el ámbito económico, que el organismo internacional pone sobre la mesa. Uno es el papel que deben jugar las grandes empresas españolas en la fase de recuperación de la economía, para lo cual el Fondo no regatea consejos, indicando al Gobierno la necesidad de ofrecer un apoyo decidido para que estas empresas sean una guía esencial de estímulo a las  inversiones. Los mecanismos de apoyo a las empresas  pueden desempeñar un papel decisivo en la reactivación.

La otra idea en la que insiste el informe del Fondo Monetario es la necesidad de preservar la sanidad del sector financiero ante la importante avalancha de  créditos morosos y fallidos que se están acumulando en el sector. El saneamiento de  la banca será importante en esta etapa de recuperación de la economía, desempeñando un papel principal la posible aceleración en la consolidación del sector, con fusiones como la que  ya han iniciado dos de los mayores grupos financieros del país, Caixa Bank y Bankia, que previsiblemente se complementarán con otras operaciones similares, alguna con previsible participación extranjera.

No podía quedar fuera del foco la necesidad de afrontar un saneamiento decidido del sector público, cuyo déficit tendrá que ser objeto de un tratamiento muy intenso a lo largo del año próximo  y en el medio plazo. Un saneamiento que tendrá que incluir a la Seguridad Social y al sistema de pensiones.