Los bancos vuelven al dividendo

Después de más de un año de sequía, parece que los bancos vuelven a la normalidad en lo que al pago de dividendo se refiere. Quizás con alguna etapa intermedia como el pago de parte del dividendo en acciones, en parte o en su totalidad, como ha sido la tónica de estos últimos años. Lo cierto es que los dos grandes bancos del momento (todavía pendiente la fusión de Caixa y Bankia), es decir, Santander y BBVA, han lanzado las campanas al vuelo y, aunque dentro de una cierta modestia y con las reservas propias de la autorización de las autoridades pertinentes, anuncian pagos en efectivo para sus accionistas  a lo largo del ejercicio 2021.

La vuelta al dividendo cono síntoma de normalidad es, en  todo caso, relativa, ya que  no hay en paralelo una  seguridad cierta de que las cuentas de resultados del sector y la rentabilidad del negocio estén presentando señales  más favorables que en el pasado reciente. Los tipos de interés siguen en negativo o en niveles muy bajos y, como consecuencia, los márgenes de beneficio del sector están por los suelos. La capacidad de generación de beneficios de los bancos están en estos momentos, más que  nunca en el pasado, en manos de la capacidad para prestar servicios a la clientela y cobrar por ello, una posibilidad que no deja muchos márgenes y que cuenta con una notable resistencia por parte de los clientes del sector.

De momento, lo que le queda a los bancos para mejorar sus cuentas es la dura tarea de recortar gastos. Y  eso pasa por mantener el ajuste de medios a la baja, quizás explorando nuevas oportunidades de fusiones bancarias (la única sobre la mesa parece que va a implicar un importante recorte en este sentido, lo que afectará al empleo y desde luego a  la presencia en número de oficinas). Al tiempo,  el sector está embarcado en una tarea de digitalización creciente, lo que requiere inversiones importantes y una cierta pedagogía entre la clientela para que sea capaz de asimilar las nuevas modalidades de la operativa bancaria lo que a su vez traerá nuevos recortes y esfuerzos en materia de ajuste de gastos.

La perspectiva para el sector parece, por  lo tanto, cargada de exigencias, aunque hay un cierto optimismo como se han encargado de difundir este mismo jueves varios bancos internacionales de primera fija en su análisis del sector bancario español, muy  castigado en Bolsa pero al que los bancos internacionales le auguran buenas perspectivas a medio y largo plazo.

Una de ellas se deriva de la presencia internacional de la banca española,  aunque  el proceso de fusiones que acaba de arrancar con Caixa y Bankia puede ofrecer nuevas oportunidades en los próximos meses, incluso con la presencia de Santander y sobre todo BBVA como potenciales compradores de bancos domésticos de nivel medio, que las permitan apoyar esas políticas de mejora de la rentabilidad por medio de ajustes de los costes. La posible participación de la banca española en alguna fusión de ámbito europeo sería cuestión de considerar en el horizonte incluso inmediato del sector.