Santander reclama el liderazgo bancario

El Santander acaba de dar un golpe de efecto al anunciar su retorno al dividendo, naturalmente con el permiso del Banco Central Europeo (BCE)  que desde  hace unos meses tiene limitada la retribución de los bancos a sus accionistas por motivos de prudencia. Esta  limitación vence a principios del año 2021. El Santander aprobará el pago de su dividendo con cargo al año 2020  en su Junta de Accionistas prevista para el 27 ó 28 de octubre próximos. El pago será con dinero efectivo, a razón de 0,10 euros por acción. Un segundo pago será en forma de acciones.

El anuncio se  produce oportunamente, justo cuando los dos bancos que van a arrebatarle el liderazgo del sector (Caixa Bank y Bankia)  están en los trámites para su fusión, que les situará  en la primera posición de la banca española, junto por delante del Santander.  Parece, por tanto, un anuncio cargado de simbolismo, una especie de advertencia: el Santander le recuerda a sus dos colegas que todavía es el líder del sector y que posiblemente no va a resultar fácil arrebatarle ese puesto en el futuro.  De hecho, la Bolsa ha mejorado la valoración de Bankia tras la aprobación de la fusión, pero ha sido algo más timorata al asignarle un valor a Caixa Bank, a pesar de que es el banco comprador y por lo tanto el que debería salir más  fortalecido en esta suma de los dos bancos españoles.

El liderazgo de la banca española se puede medir por muchos parámetros, desde el  volumen de activos hasta la cuantía del beneficio  y también por valor en Bolsa, es decir, comparando la capitalización bursátil, que es una forma de  medir el liderazgo en función de las valoraciones que  el mercado y los inversores le otorgan a cada compañía cotizada. Está claro que la Bolsa ha visto con bastantes buenos ojos la suma de Caixa y Bankia, pero no lo está tanto como para otorgarles el liderazgo. Ana Botin, jefa del Santander,  parece dispuesta a vender cara su piel.

Vivimos en estos momentos una etapa floja en materia de dividendos, por lo que el anuncio del Santander  tiene una gran dosis de oportunismo.  El banco ya suspendió el pago de su último dividendo complementario debido al imperativo de las autoridades monetarias europeas.

El  terreno del dividendo es importante en la Bolsa española, que generalmente  remunera a los inversores con una paga que ronda el 4% de la inversión realizada. Este año 2020, la rentabilidad por dividendo se va a quedar bastante distanciada  de ejercicios anteriores, ya que las empresas han optado por medidas prudentes de reparto del beneficio, entre otras cosas porque no todas están en condiciones de  repartir lo que venían dando años atrás. Por ejemplo, este año se estima que el volumen total de dividendos  va a rozar con  dificultades los 15.000 millones de euros frente a los  31.700 millones del pasado año. Es decir, algo menos de la mitad, aunque falta por ver lo que sucederá en la recta final de año. Pero vista la evolución de la pandemia en las últimas semanas, las expectativas no son precisamente optimistas.