Recorte en las previsiones económicas

Algunos de los principales analistas y centros de predicción económica han aprovechado estos últimos días para afilar un poco más las previsiones de evolución económica española. Las rectificaciones que se han anunciado no invitan al optimismo ya que implican un retroceso económico mayor del que se esperaba hasta ahora y una recuperación más lenta y dilatada a lo lardo de los dos próximos años.

Las estimaciones corresponden al Banco de España y a Funcas, la Fundación de las antiguas cajas de ahorros, dos de las instituciones que más tiempo y esfuerzo dedican a evaluar las variables básicas de la economía. Mientras el Banco de España ha fijado en un 10,5% o incluso hasta un 12,6% el abanico de su proyección de caída del PIB para este año, los expertos de la fundación financiera han recortado con cierta intensidad su pronóstico de crecimiento, situando el descenso del OPIB en el 13% sobre el año pasado.

En ambos casos, por lo tanto, hay un claro retroceso de las expectativas económicas: la actividad se hundirá un poco más de lo previsto y la recuperación durante el año 2021 no va a dar paso a una reacción precisamente vigorosa, sino en torno al 2,8% de crecimiento en el caso de las previsiones de Funcas y algo más favorable en el caso del Banco de España, que apuesta por una horquilla entre el 4,1% y el 7,3% durante el año entrante.

La revisión de las previsiones a la baja se debe básicamente a la caída del turismo, que ha resultado ser un negocio bastante más precario del que se esperaba, a pesar de que las estimaciones ya eran malas. Pero a la hora de la verdad, la recuperación de la pandemia no ha dado de sí lo que se esperaba y el bloqueo de algunos importantes países, sobre todo europeos, a los desplazamientos a España, es lo que va tenido una mayor incidencia negativa, de la que por cierto se están recuperando y aprovechando algunos países del Mediterráneo, como es el caso de Turquía.

La lucha contra la pandemia ha sido bastante desastrosa en el caso español, incluso cuando se nos compara con algunos países que cuentan con elevados recursos turísticos para competir ventajosamente con España, incluso a pesar de su menor nivel económico. Lo cierto es que España no lo ha estado haciendo bien, que el deterioro de la crisis sanitaria ha sido mucho más acusado en España que en otros países de menor capacidad económica pero que han sacado mayor rendimiento a sus medios productivos en el sector turístico.

Todo ello, además, teniendo en cuenta que algunos de estos países que están logrando mejores registros económicos que España no cuentan con el apoyo masivo de una organización supranacional como es el caso de la Unión Europea, que está en condiciones de regar con riadas de liquidez a las economías menos favorecidas de la Unión Europea, caso de España.

La consecuencia que cabe extraer de estos dos recientes análisis sobre la economía española nos lleva a sospechar que hasta el año 2022 no parece probable un retorno a los niveles de renta y actividad económica que España disponía en el año 2019, cuando se desató la crisis del virus.