Las empresas marcan diferencias

A medida que  pasan los meses y se van conociendo las evoluciones de los diversos sectores, la aportación de cada uno de ellos a la reactivación de la actividad o al frenazo de la producción, vamos conociendo algo mejor cuáles son las expectativas económicas. Una lectura detallada de la Bolsa y de los mercados puede aportar algunas pistas, aunque no siempre la cotizaciones reflejan lo que nos depara el futuro. Los inversores y los analistas hacen sus apuestas, pero a veces se equivocan, tanto al alza como a la baja.

Lo cierto es que la observación diaria de los diversos sectores de la economía ha ido perfilando al menos tres grandes segmentos de la vida económica a los que el futuro les depara  grados bastante dispares de oportunidad. En principio, y aunque la Bolsa tiene a veces sus propias reglas que desconciertan a los inversores y analistas, estos tres segmentos de la vida económica estarían ya  bastante perfilados. No obstante, desde el punto de vista global, la trayectoria bursátil está ofreciendo un cariz algo más optimista del que se justificaría por el mero análisis de los datos económicos. Las Bolsas han mejorado en torno a un 50% desde su peor momento de la reciente crisis del coronavirus, reacción que a los analistas del Banco Internacional de Pagos (BIS) les parece un poco pasada de optimismo.

En su último informe, el BIS considera que hay un grupo de compañías a las que la suerte sonríe y cuya trayectoria bursátil se merece un premio claramente mejor y diferencial respecto al resto de los sectores. Este grupo de elegidos está integrado básicamente por las compañías tecnológicas y por todas las empresas relacionadas con el entorno sanitario y del cuidado de la salud. En estos dos grupos estarían las empresas llamadas a salir claramente vencedoras en la actual etapa bursátil, bien es verdad que incluso dentro de los sectores hay  resultados para todos los gustos,  ya que la situación no exime de fracasos y la diferencia entre  los resultados de las empresas, comparados entre sí, ofrecen distancias a veces considerables. Un vistazo a los cuadros de cotizaciones bursátiles ofrece a estas alturas  resultados en consonancia con los éxitos y fracasos empresariales, pero en general estos dos amplios sectores ya sobresalen sobre el resto del abanico empresarial con una clara ventaja.

Un segundo grupo de sectores está integrado por las compañías de tipo cíclico, empresas de materiales básicos, fabricantes de bienes de gran consumo y en general aquellas empresas cuya evolución depende del crecimiento económico general, al cual  contribuyen de forma importante en los momentos alcistas de la economía, que no son precisamente los actuales. La masa más abundante  del sector empresarial se encuentra precisamente en esta diversificado grupo de empresas, con alta sensibilidad al dinamismo de la demanda, de la inversión y del empleo.

Un tercer grupo del amplio abanico empresarial es el que presenta las mayores resistencias a las mejoras de valoración en los mercados bursátiles. La lectura rápida de las cotizaciones  detecta enseguida que el sector financiero, la actividad inmobiliaria y el sector energético  cuentan con numerosas empresas que se podrían englobar en estos momentos en el segmento de las compañías más castigadas por la Bolsa y con menor grado de atracción para los inversores.

La lectura de los resultados bursátiles desagregados permite establecer el perfil y el contenido de esa recuperación económica, bien en forma de “V” o de “U”, dependiendo de la intensidad de la recuperación. Lo que parece más claro que la intensidad de la recuperación  económica en sí misma es la identidad de las empresas que están a la zaga o en la vanguardia del colectivo empresarial. Y con una apreciable aproximación, la Bolsa está identificando bastante correctamente a unos y a otros.