El negro horizonte del déficit

Lo peor de las cuentas públicas posiblemente está por llegar. Las exigencias de mayor  gasto público derivadas de la pandemia han elevado la maquinaria del gasto por encima de lo previsible. Los ingresos se han desplomado ya que una buena parte del sistema productivo español ha estado paralizado, y aún lo está en gran medida, como consecuencia de las limitaciones que se han impuesto a   causa de las medidas contra la extensión del virus.

El estado de las finanzas públicas es, en suma, bastante catastrófico. Y lo que está por llegar, según las previsiones que se vienen manejando, que han de anotar los gastos que aún debe afrontar el país para sufragar sobre todo las bonificaciones por desempleo para muchas empresas que  han visto su actividad muy reducida en los meses  más recientes, a partir de marzo.

La posibilidad de que el año 2020 sea el peor en varias décadas para las finanzas públicas no es descartable. Años malos los hemos vivido en fechas recientes. En el año 2009 y en el 2012, el déficit superó o rozó en ambos casos el 11% del PIB, sobre todo en el primer año de la crisis pasada, el de 2009,  con un 11,28% sobre el PIB. La titánica lucha contra el déficit, que abarcó el periodo comprendido entre los años 2009 y 2012, ha provocado un aumento del endeudamiento acumulado por encima del 100% del PIB.

La drástica lucha contra el déficit logró situar el desequilibrio del año 2019 en el  2,83% del PIB, lo que  permitía grandes esperanzas de cara a los años siguientes. Hasta que en marco arrancó la pandemia y todo se ha vuelto del revé, clon un déficit público disparado a causa del incremento exponencial del gasto público y del frenazo de los ingresos fiscales.  Los ingresos han caída durante la primera mitad del año en torno a un 16% mientras el aumento de los gastos ha superado el 21% la cifra correspondiente a la primera mitad del año anterior.

Hay que recordar que España arrancó, en vísperas de la crisis que se inició en el año 2008, con niveles de déficit público acumulado del orden del 34%. Ahora acabamos de superar el 100% del PIB y se estima que durante el año 2021 se superará el  112% del  PIB. Son cifras casi prohibitivas que exigirán un esfuerzo monumental de austeridad y mejoría de la actividad económica muy considerable si queremos volver a ocupar un puesto destacado entre las economías  más prósperas de la Unión Europea.

De momento, el déficit de la primera mitad del año en curso ya supera levemente el 6% del PIB y todo apunta hacia un déficit a finales de año que se moverá entre el 10% y el 12% en el conjunto del ejercicio, lo que podría conducir a ese nivel de endeudamiento  acumulado ya mencionado de hasta el 112% del PIB. Es decir, un año entero trabajando para pagar unos diez meses de la Deuda Pública acumulada. Una situación  que no tiene precedentes en la historia reciente de la economía española y a la que habrá que hacer frente con diversas medidas, sobre todo mediante una mejora de la actividad económica, ya que aumentar los impuestos en las presentes circunstancias sería una medida que podría castigar los incentivos para las personas con iniciativa y capacidad de inversión.