La exportación, en su peor año

El pilar más importante de la economía española  a lo largo de la última crisis, la exportación, vive momentos difíciles este año en el que se han acumulado problemas diversos que han agudizado la pérdida de dinamismo del sector y del conjunto  de la actividad.

La economía española está siendo este año una de las más castigadas  en su PIB entre las economías del mundo desarrollado y también la de menor crecimiento entre las principales economías de la zona euro, justo lo contrario de lo que había sucedido en los años más duros de la etapa crítica anterior, la comprendida entre los años 2008 y 2013, cuando España florecía por su mayor dinamismo comparativo, al cual ha contribuido de forma decisiva la pujanza exportadora. La exportación llegó a representar el  35% del PIB en los mejores momentos del año 2019, muy por encima del 22% del año 2008.

Pero las cosas no ruedan de la misma forma este año.  La exportación ha  retrocedido en un 15,8% durante la primera mitad de este año, uno de sus peores resultados desde hace bastante tiempo. Los grandes pilares de la exportación se están resintiendo por diversos motivos, entre los que destaca la menor demanda de nuestros principales clientes (principalmente, la zona euro), el aumento de costes  debido a la pandemia en nuestro sistema productivo y hasta los  conflictos internacionales alentados por los enfrentamientos entre Estados Unidos y China. Las medidas de castigo adoptadas por Estados Unidos contra algunos países y contra algunos sectores, alguno de ellos españoles, han enrarecido el ambiente y han frenado nuestra fortaleza exportadora.

Hay que reconocer, en todo caso, que la cuota mundial de la exportación española, debido al descenso generalizado de los movimientos comerciales en todo el mundo, se mantiene ligeramente por debajo del 2%, según los datos de la OMC, la Organización Mundial del Comercio.

La debilidad de algunas exportaciones ha contribuido a este desfallecimiento exportador. La concentración de las exportaciones españoles es posiblemente uno de los motivos que nos hace más vulnerables en momentos de crisis, ya que  la Unión Europea absorbe alrededor del 71% de nuestras ventas externas y los países de la zona euro se han visto en algunos casos afectados por una debilidad de demanda que ha  repercutido en sus clientes.

También se ha dejado notar la menguante demanda internacional en algunos sectores de la economía española, como es el caso de los componentes para la industria del automóvil, una de las piezas fuertes de la proyección exterior de la economía española.  El aceite de oliva, las ventas de petróleo refinado (afectadas sobre todo por cuestiones de precios), la caída de ventas en el sector químico, las exportaciones de bienes de equipo en unos momentos en los que la dinámica inversora está viéndose muy debilitada en algunos países que demandan productos españoles,  son algunos de los sectores afectados por la caída de la exportación y, a la postre, responsables de la merma de dinamismo en el crecimiento del PIB.