Vivir de la prima de riesgo artificial

Desde  los primeros compases de este mes de agosto del año 2020, la prima de riesgo española (es decir, la diferencia entre los tipos a largo plazo españoles y alemanes) se ha movido por debajo de los 80 puntos básicos, es decir, 0,80 puntos de interés. Esta prima de riesgo mide lo que un inversor neutral está dispuesto a pagar  comprando Deuda Pública española en vez de adquirir deuda alemana. Estos días, la deuda española  a 10 años de plazo   se mueve en torno al 0,33% mientras la germana cotiza a -0,45%, es decir, en negativo. Entre ambas han, por lo tanto, una diferencia de 78 puntos básicos.

La caída de la deuda española está siendo  muy acusada porque los inversores consideran que el riesgo de adquirir   títulos públicos españoles a largo plazo es bajo y, además, ha ido bajando en los últimos meses a medida que la firmeza del Banco Central Europeo (BCE) afianzaba la confianza en los bancos tipos de interés en la eurozona. En especial, en la medida en que los mercados consideran que al margen de cualquier otra variable, España está en condiciones de pagar los intereses de su deuda  ya que el BCE le respalda plenamente.

Esta confianza es imprescindible para que  España pueda disfrutar de tipos de interés muy bajos, los más bajos de los últimos años, y  para que, en correspondencia,  las emisiones de Deuda Pública que realiza el Estado español sean cubiertas sin mayores problemas, incluso con tipos de interés cada vez más bajos, una buena parte de ellos (los de las Letras del Tesoro, que se emiten a plazos de un año e inferiores)  e incluso en algunos plazos bajos, hasta los 3 años.

De no ser por la ayuda del BCE, España no lograría colocar su Deuda Pública como está sucediendo en la actualidad. Es más, la crisis económica derivada de la pandemia ha provocado un aumento importante del gasto público y un freno de los ingresos fiscales del Estado español, lo que está conduciendo a un aumento  espectacular del déficit  público y del endeudamiento español. De no ser por la ayuda del BCE, los tipos de interés para financiar esta deuda serían inasumibles por España y desde luego no serían negativos, como sucede en la actualidad.

En las últimas semanas, las previsiones económicas que están manejando algunos organismos (como la OCDE o la Comisión Europea) sobre la economía española resultan mayormente negativas. Pero  a     pesar de estas valoraciones y del hecho de que el endeudamiento español sea cada vez más elevado, resulta bastante contradictoria la bajada persistente  que están registrando los tipos de interés.

Se trata de un artificio que solo tiene su explicación en la existencia del euro y en el funcionamiento del Banco Central Europeo (BCE), apoyando una situación  que trata de  preservar por encima de todo la unidad de la zona euro. Sin esta unidad, la posición de algunas economías europeas, sobre todo Italia y España, las dos  más fuertes del grupo de países de tipo medio y pequeño de la UE,  estarían en situación próxima a la bancarrota y  la subsistencia del euro  no sería posible. La duda es hasta dónde puede llegar este artificio del apoyo incondicional del BCE con crédito ilimitado a países  poco solventes, altamente endeudados y sin compromisos firmes de  ortodoxia en el manejo de sus economías.