Repaso económico

Este viernes se conocerán las estimaciones de caída del PIB de la zona euro durante el  segundo trimestre del año. Con ello (se apunta en una caída del PIB del 13%)  concluirá casi por completo el repaso de los balances económicos de esta primera parte de la crisis del coronavirus, que ha conducido a los peores datos históricos en todas las economías desarrolladas, incluido el histórico deterioro del PIB alemán.

En algunos casos, como en la economía de Estados Unidos, el impacto ha sido terrorífico en términos anuales. Por encima del 32% en términos anuales (un 9% de caída  sobre el trimestre anterior, cuando empezó a caer con fuerza el ritmo de la economía debido al confinamiento colectivo), los datos parecen propios de una economía de guerra.  Es probable, sin embargo, que en el tercer trimestre las aguas vuelvan  a su cauce en alguna medida, aunque quizás el ritmo de la recuperación sea más pausado de lo que  se venía  pronosticando desde hace algunos meses.

La razón por la que los métodos de cálculo y de previsión en esta crisis están siendo muy diferentes a los de etapas y vaivenes anteriores es porque en este caso el motor de la crisis es de naturaleza muy diferente. Los ciclos económicos tienen sus reglas que, más o menos, eran conocidas por los analistas, lo que permitía afrontar los análisis de las anteriores variaciones  con unos patrones más o menos similares, en los que  las diferencias estaban en la intensidad de lo que sucedía.

Esta vez  estamos afrontando un fenómeno diferente, en el que el móvil es de tipo sanitario  y la reacción de la sociedad no responde a los mismos  criterios de otras ocasiones, cuando  los mercados financieros y monetarios se movían impulsados por reacciones que tenían que ver con la seguridad económica,  el papel de los precios de las materias primas,  las expectativas de inversión, los cambios tecnológicos, la capacidad competitiva entre empresas y economías, la inestabilidad de los tipos de cambio y otros muchos elementos que daban a cada crisis y a cada ciclo económico una personalidad diferenciada.

Con todo, en estos momentos en los que va se empiezan a vislumbrar algunas expectativas de mejora de algunos indicadores económicos, se están observando también ritmos diferenciados a la hora de regresar a una etapa de mejor pulsación económica, tanto en el momento como en el ritmo. Por ejemplo, no deja de llamar la atención el  hecho de que China se esté anticipando  a otras zonas del Planeta a la hora de encontrar  tasas de crecimiento de la actividad económica positivas.

De la misma forma que llama la atención el retraso y la intensidad con  la que se ha deteriorado la mayor economía del mundo, Estados Unidos, que no ha sido capaz de poner a disposición de un mejor desempeño el indudable dominio que tiene este país sobre el resto del  mundo en cuestiones tecnológicas  y de conocimientos en todos los ámbitos, incluido desde luego el  sanitario.  Ni siquiera su reconocida capacidad organizativa le ha servido para  encontrar una vía rápida de superación de la crisis. Por no decir de la capacidad para encontrar líderes políticos que sean capaces de controlar la situación, a pesar de la  desarrollada capacidad de selección de dirigentes de la que tradicionalmente ha hecho gala.