El oro reluce, pero con cautela

El hecho de que la cotización del oro roce ya los  2.000 dólares  la onza está desatando diversas hipótesis, algunas de ellas con cierta proyección alcista, cosa difícil habida cuenta  de que el metal más preciado se encuentra en sus mejores cotizaciones históricas y  confiar en un aumento apreciable de su cotización no es  una hipótesis muy de fiar. La diferencia de este activo frente otros como los títulos de renta fija o la renta variable tropieza con la limitada oferta del producto.

La escalada del oro se ha acelerado en las últimas jornadas debido al recrudecimiento de las tensiones entre  China y Estados Unidos pero no se puede dejar de considerar el suelo de fortaleza que ha recibido este metal, vehículo clásico de la inversión de perfil defensivo en épocas de incertidumbre económica y política, de la incertidumbre asociada a la pandemia y el empeoramiento de los problemas sanitarios, que están causando graves distorsiones a la economía,  sobre todo mediante un aumento de las señales de actividad económica, caída de  la inversión y retroceso en los beneficios empresariales, con la consiguiente erosión en las cotizaciones bursátiles.

Las Bolsas, en efecto, se encuentran  en una fase de baja confianza. El Ibex 35, y lo mismo se puede decir de otros indicadores bursátiles relevantes,  ha llegado a recuperar en la segunda mitad del mes de marzo y en semanas posteriores la fuerte caída de los primeros síntomas del coronavirus, pero  sigue ofreciendo una evolución muy errática, volátil y en todo caso con una pérdida acumulada en lo que va de año superior al 20%.

Todo lo contrario, la cotización del oro acumula una subida del orden del 25% desde enero, lo que revela hasta qué punto los inversores han ido abandonando sus posiciones en renta variable, salvo contadas excepciones, para apostar por activos más fiables. Y el oro es uno de ellos, en alguna medida el preferido.

De todas formas, los analistas no están muy convencidos de que el soporte del oro pueda aportar grandes dosis de seguridad por lo que recomiendan cautela en esta inversión, no sólo porque en el pasado ha mostrado una gran  inseguridad en momentos  alcistas sino porque  sus competidores pueden reaccionar de forma rápida en sentido alcista.

Por ejemplo, la trayectoria de las Bolsas, con ser mala, resulta susceptible  de  corregir su rumbo en las próximas semanas si la economía logra remontar  el escenario de debilidad en el que se encuentra. En los títulos de renta fija hay también algunas señales de posible reacción alcista, que podrían dar al traste con esta alegría quizás pasajera de la valoración del oro. El recorrido de una buena cotización para el metal más preciado del mundo podría  ser moderado, como reflejan las discrepancias, a  veces radicales, entre los grandes bancos de inversión.