España prepara el coche eléctrico

La industria española del automóvil  sufrirá este año un duro golpe con la pandemia. El del automóvil es uno de los principales sectores productivos del país y su frenazo afectará al PIB español  de forma muy considerable, tanto este año como  los dos próximos. El impacto será especialmente doloroso en el sector de la exportación, ya que la del automóvil es una industria exportadora por excelencia. El sector del automóvil español es el segundo más importante de Europa detrás de Alemania y su capacidad exportadora se encuentra también en  las primeras posiciones.

Hace un año España acariciaba la idea de alcanzar los 3 millones de unidades fabricadas en las catorce plantas de ensamblaje. Por el contrario, con  el cierre de Nissan,  la industria española del motor  acabará con poco más de 2,1 millones de unidades producidas, ya que los cierres  temporales de fábricas  se han llevado por delante unas 700.000 unidades.

La otra vertiente del mercado, la de ventas, ofrece cifras bastante más modestas, con un retroceso del orden del 35%, según estimaciones del sector, lo que equivale  a unas 800.000  unidades frente a más de 1,2 millones del pasado año. La caída de las ventas ha afectado a los fabricantes internacionales que operan en España opero también a los españoles. Y el tamaño del mercado doméstico, medido en unidades vendidas, se ha  desplomado hasta niveles de hace una década aunque en los años 2006  y 2007 en España se vendían cerca de 2 millones de unidades.

El  sector va a salir  de esta crisis sensiblemente  cambiado y la solución pasa por el coche eléctrico, como  estiman los expertos. Todavía no hay planes claros de la nueva apuesta del vehículo eléctrico aunque en el Gobierno ya ha anunciado un plan de apoyo al sector con unos 3.750 millones de euros, apoyo que irá destinado tanto a promover la compra de este tipo de vehículos como  a fomentar los planes de producción en las empresas, sin olvidar  el impulso a la red de suministro eléctrico mediante la creación masiva de miles de puntos de suministro que permitan acercar el empleo del vehículo particular a los nuevos clientes del sector.

Pero, de momento, desde el sector privado los planes de producción están muy  lejos de estas cifras. La única empresa que parece dispuesta a lanzarse de forma agresiva en favor de la producción de coches eléctricos es la Seat, que acaba de anunciar un plan de inversiones de unos 5.000 millones de euros en el conjunto de los  cinco  próximos años para  desarrollar un amplio dispositivo de electrificación en su  gama actual de automóviles y el lanzamiento de nuevos modelos  en  sus plantas de Martorell  y Barcelona.

El año 2025  podría ser el primer año en el que la gama de coches de Seat está integrada básicamente por coches mayormente eléctricos. Los planes de las demás empresas del sector no serán muy diferentes  por lo que este periodo de cuatro o cinco años que hay por delante va a ser previsiblemente el  plazo durante el cual el sector español del automóvil  va a experimentar un cambio radical, siempre que ello vaya acompañado por  un imprescindible plan de nueva electrificación del país con el desarrollo de las energías  renovables y la implantación de una amplia  red de carga y suministro para los vehículos.