Calviño y la opción española

Nadia Calviño, la vicepresidenta económica española, puede convertirse este jueves en la primera mujer que asume la dirección del Eurogrupo, una especie de Consejo de Ministros de Economía de la Unión Europea, en donde se discuten las grandes opciones económicas de la zona euro. El mandato del sucesor de Mario Centeno, el portugués que ha desempeñado el cargo en los tres últimos años, se prolongará hasta finales del año 2022.

La llegada de Calviño  a este cargo, que tiene más  entidad representativa que ejecutiva, sería un buen acontecimiento para España, cuya presencia en las instituciones europeas no ha brillado a gran altura en los últimos años, con la excepción en estos momentos de la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) en manos de Luis de Guindos.

El acceso de Calviño a la  dirección del Eurogrupo cuenta con la simpatía y el apoyo de algunos grandes países de la UE, como  Alemania o Italia. Está por decidir la inclinación del voto francés, que parece bastante inclinado a favor de España. Otros países que apoyarán a Calviño serán Portugal y Grecia.

Es un bloque bastante sólido que le aportaría a España una cierta  influencia política a nivel europeo, aunque la lectura en versión española puede tener más importancia. Nadia Calviño  forma parte del sector más  ortodoxo del Gobierno español en materia económica y su acceso a la presidencia del Eurogrupo tendrá una importancia  considerable en la línea que adopte España en materia económica durante estos próximos dos o tres años.

Es un  periodo en el que se van a  adoptar decisiones económicas importantes en Europa, entre ellas la distribución de los importantes recursos financieros que habrán de  aprobarse en las próximas semanas con destino al programa de reconstrucción  europea. España se encuentra entre los países  más necesitados de ayuda debido a que es una de las economías, la que más  junto a Italia, que mayores quebrantos habrá de afrontar en el inmediato futuro.

Estar a la cabeza del Eurogupo durante esta fase de la vida económica europea, durante la cual se van a tomar decisiones prácticamente fundacionales, constituye una importante ventaja.  España forma parte del grupo económico más débil de la Unión Europea y, por lo tanto,  está más en condiciones de  influir para recibir mayores ayudas, en contraste con los países del norte europeo, más  situados en la órbita de los que  aportarán recursos a los de menor nivel de renta.

El hecho de que Europa opte por un candidato de la Europa del Sur para dirigir  el ritmo económico europeo en estos momentos es ya de por sí una señal positiva de que las ideas de solidaridad se van a imponer sobre las de competitividad y rivalidad que podrían  marcar el terreno preferente der actuación. La  solidaridad  en busca de un reforzamiento de la unión europea es en estos momentos un importante test  que la elección del nuevo presidente del Eurogrupo puede reforzar.