La desigualdad en la pandemia

La recuperación de la economía mundial está resultando bastante menos uniforme de lo que se había valorado. En este  inicio del mes de julio se están viendo  desigualdades muy sintomáticas. De entrada, China se ha puesto a la cabeza del crecimiento mientras Estados Unidos  se mueve a la baja en medio de una crisis sanitaria insospechada para un país con tantos recursos como  los que maneja la mayor economía mundial, que  no ha dudado en  alardear de compras masivas de vacunas para dejar prácticamente al resto del mundo sin capacidad para curar el coronavirus.

Las desigualdades se están multiplicando en otros escenarios. Brasil, por ejemplo, la gran potencia económica de Latinoamérica, está sumida en un profundo desconcierto, con avances  espectaculares de la pandemia, casi en línea con Estados Unidos, que se mantiene de largo como el  líder de la incompetencia en la lucha contra el virus.  Con México está sucediendo algo parecido y en Rusia la situación está resultando también bastante grave.

En Europa occidental, por el contrario, la lucha contra la expansión del virus está dando resultados mucho mejores y, además, las señales de recuperación económica, sobre todo en Alemania,  apuntan con intensidad al alza en algunas variables, como la inversión en el sector manufacturero, preludio de un  posible acelerón de las exportaciones y del consumo de bienes perecederos, que en los tres últimos meses han acusado una importante debilidad. Este jueves, en Europa se  van a conocer datos más precisos sobre la evolución reciente de la economía al tiempo que se actualizarán  las previsiones económicas. Además, tendrán que producirse avances sustanciales en el diseño  del programa de reconstrucción económica y la distribución de las ayudas financieras previstas entre los países miembros.

Las Bolsas, entre tanto,  han iniciado esta semana con fuertes subidas en estos países (China, sobre todo, pero también en los países europeos), y aunque el  bache diferencial respecto al momento del inicio de la pandemia,  sobre todo respecto al principios del pasado mes de marzo, es bastante elevado, los avances han sido considerables. La caída de la Bolsa en los dos o tres primeros meses  de la pandemia  ha sido absorbida en más de la mitad y hay ya algunos pronósticos que apuntan hacia un cierre de año en positivo.

En definitiva, estamos contemplando un importante cambio de perspectiva en la situación económica internacional, con países en alza, con China como la más beneficiada, y con algunas grandes economías en fase claramente decreciente, caso de Brasil, México y Rusia, sin olvidar la incierta trayectoria que vive la economía de Estados Unidos. Desde luego la situación  sanitaria de este país, la mayor economía del mundo con diferencia, no  inspira precisamente confianza y si en el pasado ha sido el motor del crecimiento económico occidental, en estos momentos  cabe dudar de que pueda seguir desempeñando ese papel en el inmediato futuro, al menos con una intensidad similar.

Si el papel de liderazgo económico mundial cambia de manos,  es probable que la economía europea experimente importantes transformaciones.  Por este motivo, contar con la Unión Europea más sólida y unida a partir de esta crisis va a ser decisivo para los europeos.