El consumo cambia de cara

Los españoles han acelerado su tasa de ahorro y la acumulación de capital en los últimos meses, una reacción que tiene mucho que ver con os temores que ha despertado la pandemia. También los hábitos de consumo están sufriendo un importante cambio, según destacan los diferentes gremios de fabricantes de bienes de consumo duradero. La crisis ha provocado ya grandes cambios y podría acentuar las transformaciones en la vida económica, lo que está dificultando el análisis de la situación por parte de los analistas. La confianza de los consumidores parece haber tocado fondo en el mes de abril, pero algunas de las nuevas pautas tanto del lado de la demanda como de la oferta ya no permitirán un retorno al pasado.

Con los datos más recientes de evolución de los depósitos bancarios, la acumulación de depósitos en las entidades financieras ha sido espectacular en las últimas semanas, llegando a multiplicarse por tres los acopios de dinero efectivo en las cuentas bancarias de algunas entidades. Las costumbres de los consumidores se han transformado tanto por la experiencia insólita y novedosa del confinamiento como por el hecho de que la oferta ha tomado también sus medidas, forzada por la obligada realidad.

En los gastos de consumo se está produciendo una importante transformación ya que muchas familias han encontrado que su vida futura pasa por realizar algunas transformaciones importantes en el hogar, lo que ha acelerado las reformas y las compras de nuevos equipamientos que hagan más confortable la vida en el hogar, en el que ahora la gente pasa más tiempo y hace muchas cosas que en el pasado no tenían como escenario el domicilio propio.

En grandes ciudades, el número de establecimientos abiertos se ha reducido entre un 20% y un 30% y se estima que a finales de año, hasta una tercera parte de la red de establecimientos en donde los españoles hacían sus compras de forma habitual habrá cerrado sus puertas de forma definitiva. La dimensión del comercio presencial ha sido y está siendo uno de los grandes afectados por esta crisis. Los volúmenes de ventas han disminuido pero además el consumidor tiene miedo a deambular por las tiendan que antes frecuentaba con asiduidad.

Además, el papel de Internet ha incidido de forma bastante agresiva en algunos casos a la hora de dar viabilidad a los gastos de los consumidores. El peso de internet ha aumentado de forma impresionante en algunas actividades. Y este aumento posiblemente va a consolidarse en el futuro en porcentajes mucho más elevados de los que venía representando hasta la fecha.

La penetración de las compras vía internet podría pasar de niveles cercanos al 20% del total en Europa antes de la pandemia a cotas superiores al 25% en un futuro no muy alejado, aunque en estos últimos meses se han producido picos de demanda superiores al 60% en algunos momentos, en especial en algunas actividades en las que las actividades presenciales presentaban bastante dificultad.