Giro económico para salir de la crisis

Sánchez ha optado finalmente por acelerar la toma de decisiones en materia económica, con un retraso  superior al debido aunque en ello han tenido mucho que ver las dudas internas dentro de la coalición gubernamental  y la necesidad de  arroparse con argumentos  sólidos y aceptables  y dejar de lado  una parte de la palabrería que tanto gusta a algunos sectores de la izquierda tradicional. A la hora de la verdad, los hechos se imponen.

No ha sido posible por el momento cerrar un acuerdo entre los principales grupos políticos que pudieran respaldar una  mayoría parlamentaria  suficiente y holgada,  pero todo parece indicar que diversos elementos exteriores  están empujando en esta dirección, como la  nueva configuración del Eurogrupo (en el que la española Nadia Calviño parece contar con bastantes posibilidades para acceder a la presidencia), la aprobación del plan de reconstrucción  europeo o la elaboración del próximo Presupuesto plurianual de la UE, tres asuntos que requerirán un esfuerzo importante de cohesión  política y económica entre los principales partidos políticos de la UE.

Las cuentas no salen y la recuperación de la economía española, casi en igual medida que en la mayoría de las economías de la zona euro, está seriamente condicionada por la escasez  de recursos públicos, por el déficit  público  galopante y por la apatía de los  procesos de inversión, esta última ligada a la incertidumbre de la evolución de la pandemia. Los brotes del virus siguen generando  un alto grado de inseguridad en los agentes económicos, por  lo que el retorno a la normalidad en las actividades productivas sigue dilatando el momento de la normalización  en el empleo y en los procesos de inversión.

El rumbo que va a tomar la conducción de la economía española a partir de estos momentos, cuando el Gobierno  logre cerrar este viernes un primer acuerdo global con los agentes económicos, pasa inevitablemente por un nuevo diseño de la estructura fiscal del país. Ha sido una de las principales recomendaciones del Banco de España en su reciente informe económico  y es una de las continuadas sugerencias que lanzan los organismos internacionales cuando  tratan de abordar el problema económico español  y su necesaria reconducción.

España tiene una necesidad ineludible  de mejorar sus fuentes de ingresos fiscales, utilizando para ello vías tan diversas como la  reducción de las innumerables deducciones y desgravaciones que en muchos casos carecen de contenido  y de eficiencia económica, la racionalización de las diferentes escalas del IVA, con sectores beneficiándose de descuentos que  no añaden competitividad y eficiencia a la economía y otras diversas anomalías que están  sobre la mesa desde hace unos meses y que van a ser objeto en el inmediato futuro de una profunda revisión.  El debate político que se ha orquestado en torno a la fiscalidad de las grandes fortunas, asunto en el que algunos grupos políticos tratan de sacarle el máximo provecho político, no es más que  una parte de un debate en el que   hay otros factores relevantes que desempeñan papeles decisivos para estimular la inversión.