Bolsa española con retraso

El termómetro de las Bolsas puede ser un buen indicador de cómo están reaccionando los inversores ante las diferentes trayectorias de las economías mundiales. Para lo que nos atañe a  los españoles, puede ser también un mecanismo de  análisis comparativo en el que se  pongan  sobre el tapete las diferencias entre los avances y los retrasos de unas y otras economías, sobre quién progresa más o menos.

En este segundo día del mes de junio, la Bolsa española ha vuelto a mostrar una positiva trayectoria. En los diez últimos días transcurridos, el Ibex 35 ha subido en nueve ocasiones y solamente una sesión registró un leve descenso. En conjunto, el indicador selectivo de la Bolsa española ha subido en torno a un 10% en los últimos diez  días transcurridos.  Más interesante aún, constatar que el Ibex 35 está ya por encima de sus niveles de cuando se declaró el estado de alarma. Su subida desde mediados de marzo es del 21%. No está nada mal.

Pero interesa también realizar algunas comparaciones ya que en este mismo periodo de tiempo, mientras la Bolsa española ganaba un 21%,  el índice europeo Euro Stoxx  subía un 32%,  el alemán DAX mejoraba un 42% y otros indicadores europeos  de renta variable  mejoraban también por encima de la Bolsa española. La Bolsa estadounidense se ha anotado una ganancia del orden del 35%  en este `plazo. Dicho en pocas palabras, la Bolsa española va bien, pero en el  escenario europeo y mundial no es precisamente de las mejores. Más bien se encuentra en una de las últimas posiciones.

Los analistas  consideraban hace unas semanas que la Bolsa española era una de las que contaba con mayor potencial alcista debido a que las valoraciones de las compañías estaban bastante alejadas de los valores reales. Es decir, existían firmes expectativas de ganancia en el caso español que no se están cumpliendo a pesar de la buena marcha que exhibe el mercado español de renta variable.

Lo que estemos haciendo mal, o menos bien de lo que esperaban los analistas  financieros y bursátiles internacionales, ería cuestión de someterlo a análisis. Una de las razones que explican este diferencial reside desde  luego en la estructura empresarial de las respectivas Bolsas.  En el caso español, las compañías que mayor deterioro sufrieron en las primeras semanas de crisis han sido las relacionadas con el turismo, la hostelería o el transporte aéreo. Estas compañías han registrado un importante avance en las últimas semanas, lo que ha dado alas a la Bolsa española, aunque no en la medida suficiente como para equipararla a las demás Bolsas de nuestro entorno.

La explicación de la diferencia de crecimiento entre la Bolsa española y las de otros mercados próximos y similares, aunque con importantes diferencias de matiz en su composición empresarial, parece residir en algunos sectores que se están quedando rezagados en  el caso español. El bancario es  uno de los que en menor medida, en el caso español, ha participado en la recuperación  de las cotizaciones. También algunas empresas industriales, aunque  los avances en otras Bolsas  de nuestro entorno responden precisamente  a una trayectoria de las empresas industriales  mejor que las españolas.