Aceleración en la economía

Este lunes, la información diaria sobre víctimas del coronavirus ha aportado la primera satisfacción desde hace varios meses en el recuento de fallecidos: ni una sola persona muerta en las Autonomías durante las últimas 24 horas. De hecho, ya en los últimos días las cifras iban aproximándose al crecimiento cero. Hay una gran confusión sobre la aplicación de las diferentes fases del confinamiento de personas según los territorios, pero parece que hasta dentro de un mes no habrá lo más parecido a una normalización de la actividad que permita que la economía recobre su ritmo normal. Y con este retorno a la normalidad es bastante probable que las operaciones empresariales experimenten un brusco crecimiento.

Desde diversas instancias, el retorno a la normalidad económica – manteniendo importantes medidas de  salvaguardia – empieza a ser demandada con urgencia. Es una exigencia que los agentes económicos están  reclamando con cierto apremio y que algunos indicadores económicos parecen estar anticipando. Por ejemplo, a pesar de que la economía presenta un cuadro clínico muy negativo, con previsiones de caída del PIB en torno o por encima del 10% en el conjunto del año, la Bolsa está presentando un aspecto realmente positivo.

Por ejemplo, en los nueve últimos días (incluido este lunes), el Ibex 35 ha bajado solamente en una sesión y ha subido en las otras ocho, una  subida que suma alrededor del 9%. En lo que va de año, el Ibex 35 ha perdido un 24%, cuando en sus peores momentos ha llegado a acumular (mediados de marzo) retrocesos superiores al 36%. Es decir, de la pérdida actual acumulada, la Bolsa ha recuperado ya casi la mitad de las pérdidas en las últimas semanas, una señal indudablemente esperanzadora.

Otra señal positiva que se ha conocido este lunes ha sido el retorno del dinero a los fondos de inversión. En mayo, tras dos meses consecutivos de salidas de dinero, los inversores han apostado por suscripciones netas de dinero  en estos productos de ahorro, lo que refleja no solo un aceptable grado de confianza en el futuro inmediato de la economía  sino una positiva reacción de la tasa de ahorro, en época de penurias.

Aunque guarde cierta relación con todo lo anterior, no deja de resultar también interesante el hecho de que en estos momentos de incertidumbre económica se estén desarrollando algunas opas, es decir, ofertas públicas de adquisición de acciones, la más llamativa de las cuales ha sido la que han lanzado varios fondos de inversión  institucionales para tomar el control de una  joven y pequeña compañía española del sector de las telecomunicaciones, MásMóvil, al calor de la mejora de la actividad en un sector con futuro y que ha mostrado gran atractivo para los inversores como es el de la telefonía.

La grave crisis económica que se ha desarrollado en estas últimas semanas en todo el mundo va a generar, según muchas previsiones, una avalancha futura de concentraciones empresariales, de la que pocos sectores se van a librar. Hay muchas empresas que saldrán debilitadas de la crisis y por ello proliferarán las operaciones de compra, venta y fusiones. Pero hay otros motivos adicionales para esta aceleración. Las crisis siempre generan oportunidades y esta crisis es demasiado fuerte como para que se dejen pasar de largo.