Teletrabajo y salida de la crisis

La rapidez con la que puede salir de su actual estado depresivo la economía española es tema de debate creciente. Tras unas primeras evaluaciones y pronósticos que apuntaban hacia una salida más o menos rápida e intensa en el año 2021, capaz de recuperar lo perdido en el año 2020, es las últimas fechas hemos entrado en una fase de cierto escepticismo, incluso después de conocer el importante acuerdo para la reconstrucción mediante el amplio presupuesto de 750.000 millones de euros, mitad subvención, mitad crédito, que ha aprobado la Comisión Europea tras el acuerdo sellado por Merkel y Macron.

Las últimas evaluaciones de la salida de la crisis señalan al menos tres aspectos de interés. El primero, que la salida será más lenta en algunos países, como España o Italia, debido a la estructura económica de estas economías. En el caso español, el fuerte peso del sector turístico es un factor que contribuirá a frenar la rápida vuelta a la actividad. Un segundo aspecto a tener en cuenta es el elevado peso de los sectores intensivos en mano de obra, lo que tiende a frenar la recuperación del consumo privado y por lo tanto de la economía. Los últimos datos disponibles sobre comercio minorista, uno de los indicadores de consumo privado, corresponden al pasado mes de abril, un mes durante el cual las ventas minoristas descendieron más del 20% sobre el mes anterior y más del 31% sobre el mismo mes de abril del año precedente. Es difícil que este frenazo pueda recuperarse en un plazo de unos pocos meses, sobre todo si todavía no se ha producido la normalización en la vida cotidiana, es decir, si se mantienen cerrados por imperativo legal millones de establecimientos de pequeño tamaño.

Una tercera variable a la hora de evaluar la velocidad e intensidad en la salida de la crisis es la relacionada con los cambios de tipo estructural que esta crisis va a generar en el sistema productivo. Principalmente el impacto del teletrabajo en el funcionamiento del conjunto de la economía, un asunto que resulta bastante difícil de evaluar de antemano pero que provocará importantes modificaciones en los mecanismos de creación de empleo y en la productividad.

El teletrabajo es un fenómeno nuevo que en España tiene una cierta implantación, aunque todavía moderada. Recientes estudios señalan que España se encontraba antes del inicio de la pandemia en niveles moderados de teletrabajo en relación con la treintena de países de la Unión Europea, por debajo posiblemente del puesto 20. El porcentaje de teletrabajo se movía en torno al 4% del total de los asalariados del país antes del inicio de la crisis.

En estos momentos, el hecho de que haya pasado casi a un estado de obligatoriedad en segmentos importantes de la economía, se está hablando ya de cotas superiores al 30% sobre el conjunto de los empleados, tanto asalariados como autónomos. Está claro que este porcentaje va a generar importantes cambios en la capacidad productiva del país durante los próximos meses, más aún si el porcentaje de personas en situación de teletrabajo se consolida en cotas bastante más elevadas que las existentes antes del inicio de la pandemia. Este fenómeno, de consecuencias impredecibles, puede acelerar la salida de la economía española de la crisis y su retorno a tasas de crecimiento y productividad más elevadas antes de lo que se esperaba.