La Bolsa anticipa bonanza turística

La Bolsa española ha dado el primer visto bueno a la recuperación del sector turístico. Tanto la fuerte presión de las compras de valores de este sector (Amadeus, AENA, IAG,…) el pasado viernes como  la incorporación de otras compañías de primera fila como la hotelera Meliá este lunes han  impulsado al alza las valoraciones de unas empresas que empiezan estos días a dar sus primeros pasos en busca de la normalización.

A medida que avanza la desescalada de todo el aparato de medidas adoptadas para frenar el avance de la pandemia, al sector  turístico ve incrementadas sus posibilidades de vuelta a la normalidad. Los hoteles son los primeros en abrir sus puestas aunque sea solo de forma parcial y en una parte de sus instalaciones, las que presentan menores niveles de riesgo  de contagio para la clientela. La restauración ha entrado en la fase 1 en España en algunas de sus principales instalaciones, sobre todo las cafeterías y restaurantes con terrazas.  Son muy elevadas las pérdidas en las que han incurrido estas empresas, miles de pequeñas compañías  que en algunos casos han  cerrado sus puertas y parece difícil que en muchos casos vuelvan a abrirlas.

En cuando al turismo, el mes de julio o posiblemente a mediados del próximo mes de junio será el momento en el que  el sector intente recuperar su normalidad, tarea que exigirá, según los expertos del sector,  entre uno y tres años. En el mejor de los casos, los analistas consideran que si la normalidad empieza a transitarse a mediados del mes próximo, se podría estimar una pérdida de ingresos este año del orden del 20%, que sería una hipótesis benévola. Aún bajo esta hipótesis, el impacto en  el sector será importante aunque las primeras estimaciones sobre el empleo en las actividades relacionadas con esta actividad parece que ofrecen señales algo más esperanzadoras de lo que se temía. Si marzo fue un mes muy negativo en este sentido, en abril y en mayo parece que han comenzado a recuperarse  una parte significativa de los empleos que se habían borrado del mapa en los primeros momentos.

Lo bueno que tiene el sector es que cuenta con una rápida capacidad de recuperación, aunque el factor confianza tiene también  mucho que aportar. Hay que tener  en cuenta que en esta crisis se están dando factores que no tenían tanta importancia en crisis anteriores del sector turístico. La pandemia y su globalización, con las consiguientes medidas de control adoptadas por los Gobiernos, han enfrentado a las empresas turísticas y hoteleras a desafíos que nunca anteriormente habían tenido que combatir.

El optimismo que el sector ha comenzado a recuperar en estos últimos días responde tanto a la  gradual supresión de estas medidas de control como a la mejora que la pandemia está presentando en algunos de los países desarrollados que mayor  aportación realizan al turismo, en especial al español. El sector, en suma, parece vislumbrar un final  bastante próximo en el que las expectativas de la actividad podrán ir mejorando  para  dejar atrás la pesadilla en un plazo que ahora se  presenta como más corto que hace unas pocas semanas.