20 días más de brazos cruzados

El alargamiento del estado de aislamiento y confinamiento de la población nos conduce a prolongar el estado de inactividad económica severa hasta finales del mes de mayo, el día 24, es decir, una semana  antes de que concluya el mes en curso, quinto mes del año y tercero en el que la pandemia y la consiguiente paralización de la economía han causado graves destrozos a la economía del país. Esto quiere decir que el año económico empezará a reanudarse a primeros de junio, con siete meses por delante.

Es un periodo importante del año, ya que en los meses centrales de ese periodo (entre julio y septiembre) debería actuar a tope uno de los sectores motores de la economía española, el turístico, y hay serias dudas de cuál será el ritmo de recuperación de esta actividad ya que son altas las probabilidades de que el deseo y las ganas y las posibilidades de viajar se vean mermados por algún tiempo. Quizás durante buena parte del año 2021 y  todavía con algunos efectos en el año siguiente, eso además de la enorme pérdida del año 2020, que ya en el primer trimestre se ha traducido en un recorte de los ingresos del 23,8% hasta dejar  la cifra en los 11.700 millones de euros. En marzo, ya con todo el asunto de la pandemia en plena voracidad,  el gasto de los extranjeros cayó un 63%, hasta los 2.200 millones de euros. Por lo tanto, el trienio turístico (este año y los dos próximos)  se presenta  en conjunto como una importante amenaza para el crecimiento económico del país y como la mayor explicación de la débil trayectoria económica del país en comparación con nuestros vecinos europeos.

Este mismo miércoles, la Comisión Europea ha  emitido sus pronósticos económicos para la zona euro, con previsión de caída del 9,4% del PIB español este año (el Gobierno ha estimado un 9,2%) en contraste con el  7,7% de caída en el conjunto de la zona euro, con dos países algo más débiles que España, el ya esperado caso de Italia  y el de Grecia. Algo más optimista se muestra la Comisión Europea en relación con el año 2021, en el que España podría llegar a crecer un 7,0% frente al  6,3% del conjunto de la UE,  lo que implicaría recuperar la senda de los anteriores ejercicios, cuando la economía española crecía algo más que la media europea.

Aun así, todo parece indicar que esta crisis será para España una oportunidad perdida de cara al acercamiento de nuestros niveles de renta frente al resto de la UE, ya que parámetros como la tasa de paro y el nivel de endeudamiento del país van a situarse en niveles mucho más deficientes que los europeos y ambos  serán netamente perjudiciales para el bienestar  del país. El del paro, porque nos mantendrá con un nivel de desocupación superior al de la media europea.

En relación con el déficit, la pesada carga financiera que ya soporta el país y que se va a ver agravada tras esta crisis (con un nivel de endeudamiento en torno al 115% del PIB) implica una merma en nuestras posibilidades futuras de crecimiento en la medida en que afectará  de   forma significativa al gasto público, mermando sus posibilidades de crecimiento, y a la inversión, que sufrirá el  inevitable  castigo propio de una economía altamente endeudada y  con márgenes menores de recibir financiación.