El empleo mira el año 2021 con menos pesimismo

Este jueves hemos conocido ya algunos anticipos de las estadísticas de paro en España y en Estados Unidos. No son desde luego  propias de una economía normal pero reflejan ya el parón de la actividad económica en la primera parte del mes de marzo. Los líderes sindicales estiman que en España habrá un millón de despedidos en el mes, aunque todo parece indicar que esto no es más que el principio del impacto.

En Estados Unidos, país que a diferencia de España vive desde hace más de un año en situación de pleno empleo, con la tasa de paro más baja de la historia, el frenazo económico ha roto todas las previsiones con 3,28 millones de nuevos parados durante la semana pasada, una cifra que ha  roto esquemas históricos ya que los incrementos más altos se habían producido en dos, en los años 1982 y 2008, con cifras semanales que habían rozado las 700.000 personas en ambos casos. Aunque parece que el impacto del coronavirus  es de momento, en términos proporcionales, bastante asimilable para la mayor economía del mundo, en términos de empleo sin embargo las cifras se han desbordado.

En el caso de España,  los cálculos que se manejan apuntan hacia millón y medio de desempleados durante la etapa en la que se espera una mayor incidencia de la pérdida de actividad económica, es decir, de aquí al otoño.

Las respuestas que han dado las empresas a la pérdida de actividad económica han intentado minimizar el impacto, por un lado mediante la aplicación de expedientes temporales de empleo (ERTE`s) en los cuales algunas empresas han comprometido con sus trabajadores afectados el abono de la diferencia entre lo que van a percibir como salario del Estado y el salario normal, junto a una aplicación intensiva del teletrabajo. Ambas medidas, entre otras de menor cuantía, van a minimizar el impacto negativo de la pérdida de actividad económica en el nivel de desempleo,  con el apoyo financiero del Estado a las empresas. Es una buena forma de reducir el impacto negativo en los diferentes estratos de la económica, tanto en el nivel de consumo privado como en los niveles de renta de un amplio segmento de la ciudadanía.

En general existe la sensación de que esta crisis puede ser de duración menor que en anteriores ocasiones, ya que está muy supeditada a la duración de la etapa de alarma oficial implantada con el confinamiento temporal en sus domicilios de una parte importante de la población, con descenso de los niveles de producción durante un periodo de tiempo que  podría ser inferior a los tres meses.

Habrá que ver cómo se encaja el frenazo económico en la actividad turística del verano, ya que este es uno de los motores más importantes de la economía española, un sector que sufrirá en toda su intensidad la disminución de la actividad empresarial y por lo tanto la pérdida de empleo en muchas empresas, la mayoría de tamaño medio y pequeño. Una encuesta aparecida este jueves señala que el 15% de las pequeñas empresas puede desaparecer durante esta crisis, aunque las previsiones económicas que se manejan para la etapa de recuperación, del otoño de este año en adelante, reflejan un notable grado de optimismo para el año 2021.